domingo, 30 de septiembre de 2007

Pruebas en enfermeria...asco XD


Mañana a clases
no kiero ir
no estara mi neko
lo bueno es k esta la barby lo unico
las demas
valen shit
peliada con el mundo XD
uuhm tengo prueba de enfermeria basica sobre soda gastrica y vesical,
salud chilena accidente biologico,codigo sanitario,roles,etc
y un disertacion en salud chilena tambien
mas encima salgo a las 5.30 de la tarde y entro a las 8.30
maldita enseñanza completa
tambien es basura
es obvio k a las ultimas horas casi no entra nada de materia al cerebro
nacos del ministerio de educacion
y el otro dia hablaba un tipo por la tv sobre la evolucion de chile
un pais desarrollado?
para que?
para que sigan habiendo wnas natys?
estupidos adolescentes no saben k mas hacer que basarse en la rutina sexual
los tiempos decaen segun mi punto de vista y la biblia
solo queda esperar la venida...

viernes, 28 de septiembre de 2007

200 Pounds Beauty OST - Kim Ah Joong - Beautiful Girl (MV)



cuando me coloco mi corset
jajajajaaa
canto sta cancion XD

lunes, 24 de septiembre de 2007

kisiera ser un pez


Kisiera ser un pez
ellos nadan y comen
no tienen presiones ni preocupaciones
y k presiones tiene una adolescente?
en estudios comparados con años anteriores
se ah llegado a la conclusion de que
muchos de los pequeños se estresan
pues tienen pues no lo se
dar una prueba para ingresar a cierto colegio
la presion de una sociedasd cada ves mas dañada y enfermiza
y si es que esta sociedad vive en el pasado
transformando la crueldad politica y social de hoy
ya sea en la epoca del renacimiento,el barroco,medioevo,hasta grecia
nos llevamos el modelo politico
y es que no podemos ser originales?
los tiempos han cambiado
y por ello kisiera ser un pez que nade por unas aguas
limpias y no de gente pervertida con ideales retorcidos y corrompidos por demas gente

domingo, 23 de septiembre de 2007

Por ser mujer,nº 46 ...femicidio en Chile


Ya en Chile este año llevamos 46 casos de femicidios
han superado la cifra del año anterior
y que las autoridades no se alarman no es nada nuevo, la violencia por parte del hombre a la mujer siempre ah existido
y es que si ah ellos no les tocan un pelo no gritan
un ejemplo claro
cuando se pierde una persona de la "alta sociedad" toda la policia de alarma
mientras k algunos de la clase media se extravia,solo hacen una pequeña investigacion y dejan que se cumplan los 15 años o mas para dar el veredicto de fallecido y no citare a la clase baja
pues encuentro k le dan muy faciles las cosas
Chile barrio,Puente,etc...asociaciones que ayudan a las personas de escasos recursos en chile...en fin
los hombres se creen con autoridad de manejarnos como les guste creen que somos objetos,su propiedad ,siendo que el matrimonio es el respeto,cuidado,auxilio,etc
Y esto se ah llevado desde la prehistoria...el sexo debil
sexo debil?
Le hemos alcanzado a cualkier hombre en tan solo unas decadas habiendo mujeres como mandatarias,militares,ingenieras,doctoras,de la construccion incluso trabajo pesado extremo...
Y es que se nota que la mujer evoluciona mas rapido no solo por su contextura y rostro mas fino,ademas de atribuciones espirituales y belleza jajajaa
el hombre es tosco y peludo= mono...y aun no logra hacer dos cosas a la vez jajajaa
pero como es posible que aun el hombre no se da cuenta que no somos propiedad de el y tenemos atribuciones iguales!
y mujeress no se dejen humillar,uds ya le han regalado un paraiso al estar al lado de una mujer si kieren una taza de cafe,pues buscatela tu ¿acaso tu lo haces por mi?
pisoteaa la sociedad machista!!!

Por una mujer.

sábado, 22 de septiembre de 2007

Rihanna

lo unico k la embarra es la empezada XD me gusta el video
el efecto del agua


Rihanna Umbrella Lyrics


Aki les va el video

miércoles, 19 de septiembre de 2007

Neko





Lo siento...
Ai shiteru

domingo, 16 de septiembre de 2007

Mañana se llevan los gatos al tejado jajajaa



es muy bueno este tema
me lo pego mi hermana
si ahi esta el gusto
XD pues no es mio jajajajaa
pero a k no esta contagiaosa?
Mañana viene el neko y harry p.
jajajajaaa
mi papi ya lo esta afilando
epaaa
el cuchillo
jajajajajaa

sábado, 15 de septiembre de 2007

Se acerca el 18 de Septiembre


Retomando mi blog
wiiii
bueno
se acerca el 18 de septiembre
asaditos,empanaditas,bailes,etc
jajajajaa lo mas gracioso s k de 8 chilenos 1 no sabe k se celebra
es como obvio k la primera junta de gobierno
si seran XD
eeehm por otro lado
ayer en Chile se festejo el cumpleaños de Miyavi
un catante, solo eso
jajajaja
bueno les dejo un video de el
es muy buena su musica
bueeh
a mi gusto

Video:Miyavi - Jibun Kakumei

viernes, 14 de septiembre de 2007

Conclusion de Harry Potter y las reliquias de la muerte




Con esto concluyo harry Potter y las reliquias de la muerte
este blog ya volvera a ser normal, o sea, mio
Repito que este libro ah sido extraido de un blog
y el que lo publico dijo que se habia tardado una seemana en traducirlo
luego de su publicacion en ingles,
pasando a otro tema nos han quedado un millon de preguntas
sera este libro?
habran muertos lo que dicen y en esas circuntancias?
sera asi de corto?
cual sera el final?
etc
Todas estas consultas las responderemos cuando se publique
Harry Potter y las reliquias de la muerte
en español

n.n todos lo esperamos ,suerte y gracias por leer
espero k sigan visitando mi blog
matta ne!!

p.d: Miren como empezaron de chikititos los actores jajajaa ahora mire kien los mire keda wow XD

miércoles, 12 de septiembre de 2007

(Extra) EPILOGO 19 AÑOS DESPUES




El otoño pareció llegar repentinamente ese año. La mañana del uno de Septiembre era crispada y dorada como una manzana y mientras la pequeña familia se apresuraba a cruzar la ajetreada calle hacia la grandiosa y sombría estación, el humo de los tubos de escape de los coches y el aliento de los caminantes centelleaban como telas de araña en el aire frío. Dos grandes jaulas descansaban en lo alto de los carritos de equipaje que los padres empujaban, las lechuzas dentro de ellas ululaban indignadamente, y la pequeña pelirroja se demoraba temerosamente tras sus hermanos, aferrada al brazo de su padre.
-No pasará mucho tiempo, y también tú iras, -le dijo Harry.
-Dos años, -resopló Lilly-. ¡Yo quiero ir ahora!
Los transeuntes miraban curiosamente a las lechuzas mientras la familia se abría paso hasta la barrera entre los andenes nueve y diez. La voz de Albus llegó hasta Harry por encima del clamor que les rodeaba; sus hijos habían reasumido la discusión que habían empezado en el coche.
-¡No! ¡No estaré en Slytherin!
-¡James, dale un respiro! -dijo Ginny.
-Yo solo digo que podría ser, -dijo James, sonriendo a su hermano menor-. No hay nada de malo en ello. Podría estar en Slyth...
Pero James captó la mirada de su madre y se quedó en silencio. Los cinco Potters se aproximaron a la barrera. Con una mirada ligeramente autosuficiente sobre el hombro hacia su hermano menor, James tomó el carrito de manos de su madre y echó a correr. Un momento después, se había desvanecido.
-Me escribiréis, ¿verdad? -preguntó Albus a sus padres inmediatamente, aprovechando la momentanea ausencia de su hermano.
-Cada día, si quieres que lo hagamos, -dijo Ginny.
-No cada día, -dijo Albus rápidamente-. James dice que la mayoría de la gente solo recibe cartas de casa una vez al mes.
-Escribimos a Jemes tres veces por semana, -dijo Ginny.
-Y no deberías creer todo lo que te cuenta de Hogwarts -añadió Harry-. A tu hermano le gusta gastar bromas.
Lado a lado, empujaron el segundo carrito hacia adelante, cobrando velocidad. Cuando se aproximaron a la barrera, Albus hizo una mueca, pero no se produjo ninguna colisión. En vez de eso, la familia emergió a la plataforma nueve y tres cuartos, que estaba oscurecida por el vapor blanco que surgía del expreso escarlata de Hogwarts. Figuras confusas se movían como un engambre a través de la neblina, en la que James ya había desaparecido.
-¿Dónde están? -preguntó Albus ansiosamente, espiando hacia las nebulosas formas que pasaban mientras se abrían paso andén abajo.
-Los encontraremos -dijo Ginny tranquilizadoramente.
Pero el vapor era denso, y resultaba dificil discernir la cara de nadie. Desconectadas de sus propietarios, las voces sonaban antinaturalmente ruidosas. Harry creyó haber oído a Persy discurriendo ruidosamente acerca de las regulaciones de escobas, y se alegró la excusa que se le presentaba para no pasar y saludar...
-Creo que esos son ellos, Al, -dijo Ginny de repente.
Un grupo de cuatro personas emergió de la niebla, de pie junto a un carrito muy grande. Sus caras solo se enfocaron cuando Harry, Ginny, Lily, y Albus llegaron justo ante ellos.
-Hola, -dijo Albus, que sonaba inmensamente aliviado.
Rose, que ya vestía su nueva túnica de Hogwarts, le sonrió.
-¿Todo bien al aparcar entonces? -preguntó Ron a Harry-. Para mí si. Hermione no se creía que pudiera pasar un exámen de conducir muggle, ¿verdad? Pensó que había Confundido al examinador.
-No, no es cierto, -dijo Hermione-. Tenía una fé absoluta en ti.
-Para que quede claro, le Confundí. -susurró Ron a Harry mientras juntos alzaban el baúl de Albus y la lechuza hasta el vagón-. Solo olvidé mirar por el retrovisor, y mira tú. Puedo utilizar un Encantamiento Supersensorial para eso.
De vuelta en la plataforma, encontraron a Lilly y Hugo, el hermano menor de Rose, teniendo una animada conversación sobre en qué casa serían seleccionados cuando finalmente fueran a Hogwarts.
-Si no entras en Gryffindor, te desheredaremos, -dijo Ron- pero sin presiones.
-¡Ron!
Lilly y Hugo rieron, pero Albys y Rose parecían solemnes.
-No lo dice en serio, -dijeron Hermione y Ginny, pero Ron ya no estaba prestando atención. Captando la atención de Harry, asintió subcepticiamente hacia un punto a unas cincuenta yardas de distancia. El vapor se había disipado por un momento y tres personas estaban de pie en un espacio libre de la cambiante niebla.
-Mira quién está ahí.
Draco Malfoy estaba allí de pie con su esposa e hijo, con un abrigo oscuro abonotado hasta la garganta. Su pelo estaba peinado hacia atrás de tal forma que enfatizada la barbilla puntiaguda. El nuevo chico se parecía a Draco tanto como Albus se parecía a Harry. Draco captó un vistazo de Harry, Ron, Hermione y Ginny mirándole, asintió cortesmente, y se alejó.
-Así que ese es el pequeño Scorpius, -dijo Ron por la bajo-. Asegúrate de machacarle en cada exámen, Rosie. Gracias a Dios heredaste el cerebro de tu madre.
-Ron, por amor de Dios, -dijo Hermione medio severa, medio divertida-. ¡No intentes volverlos uno contra otro antes de que empiecen siquiera la escuela!
-Tienes razón, lo siento, -dijo Ron, pero incapaz de contenerse, añadió-. No seas muy amigable con él, Rosie. El abuelo Wesley nunca te perdonaría que te casaras con un sangre pura.
-¡Ey!
James había reaparecido, se había librado a sí mismo de su baúl, lechuza y carrito, y evidentemente estaba que explotaba con nuevas noticias.
-Teddy está de vuelta, -dijo sin respiración, señalando sobre el hombro hacia las vaporosas nubes-. ¡Acabo de verle! Y adivinad que está haciendo. ¡Morreándose con Victoire!
Fulminó con la mirada a los adultos, evidentemente decepcionado por su falta de reacción.
-¡Nuestro Teddy! ¡Teddy Lupin! ¡Morreándose con nuestra Victoire! ¿Nuestra prima? Y le pregunté a Teddy que estaba haciendo...
-¿Les interrumpiste? -dijo Ginny- Te pareces tanto a Ron...
-... ¡y dijo que había venido a verla! Y después me dijo que me largara. ¡La estaba morreando! -Añadió James como preocupado de no haber sido lo bastante claro.
-¡Oh, sería adorable que se casaran! -murmuró Lilly soñadoramente-. ¡Entonces Teddy sería realmente parte de la familia!
-Ya viene a casa a cenar casi todos los días -dijo Harry, .... falla mi imaginación pero supongo que dice algo así como qué más da que se quede todo el rato.
-¡Si! -dijo James entusiamado-. No me importaría compartir cuarto con Al... Teddy podría quedarse mi habitación.
-No, -dijo Harry firmemente-. Al y tú os estaríais peleando a cada rato y no quiero que la casa acabe demolida.
Comprobó... ni pajolera idea de lo que viene aquí, es una frase nada más, algo así como que comprobó el carrito.
-Son casi las once, será mejor que subáis.
-¡No olvides darle recuerdos a Neville! -dijo Ginny a James y le abrazó.
-¡Mamá! No puedo hacer eso con un profesor.
-Pero conoces a Neville...
James puso los ojos en blanco.
-Fuera, si, pero en la escuela es el Profesor Longbotton, ¿verdad? No puedo entrar en Herbología y darle recuerdos...
Sacudiendo la cabeza ante las tonterías de su madre, se apresuró a adelantarse para dar una patada a Albus.
-Luego te veo, Al. Vigila a los Thestrals.
-Creía que eran invisibles. Dijiste que eran invisibles.
Pero James simplemente se rio, permitió que su madre le besara, dio un abrazo rápido a su padre, después saltó rápidamente al tren. Le vieron avanzar, después alejarse vagón arriba hacia sus amigos.
-Los Thestrals no son nada de qué preocuparse, -dijo Harry a Albus-. Son criaturas gentiles, no hay nada que asuste en ellos. De otodos modos, vosotros no vais a llegar a la escuela en los carruajes, iréis en botes.
Ginny se despidió de Albus.
-Te veremos en Navidad.
-Adios, Al, -dijo Harry mientras su hijo le abrazaba-. No olvides que Hagrid te ha invitado a tomar el té el próximo viernes. No te metas en lios con Peeves. Nada de duelos con nadie hasta que hayas aprendido como hacerlo. Y no dejes que James se meta contigo.
-¿Y si acabo en Slytherin?
El susurro era solo para su padre, y Harry sabía que solo el momento de la partida podría haber obligado a Albys a revelar lo grande y sincero que era su temor.
Harry se agachó para que la cara de Albus estuviera ligeramente por encima de la suya. Solo Albus entre los tres hijos de Harry, había heredado los ojos de Lilly.
-Albus Severus, -dijo Harry quedamente, para que nadie más que Ginny pudiera oirle, y ella tenía suficiente tacto como para fingir que estaba escuchando a Rose, que ya estaba en el tren-, te pusimos ese nombre por dos directores de Hogwarts. Uno de ellos era un Slytherin y fue probablemente el hombre más valiente que nunca haya conocido.
-Pero y si...
-... entonces la Casa Slytherin habrá ganado un excelente estudiante, ¿verdad? A nosotros no nos importa, Al. Pero si a ti te importa tanto, podrás elegir Gryffindor en vez de Slytherin. El Sombrero Seleccionador toma en cuenta tu elección.
-¡De veras!
-Lo hizo en mi caso, -dijo Harry.
Nunca antes había contado eso a sus hijos, y vio la maravilla en la cara de Albus cuando lo dijo. Pero ya las puertas se estaba cerrando a lo largo de todo el tren escarlata, y los sonidos señalaban el momento de partir para los últimos rezagados.
Albus saltó al vagón y Ginny cerró la puerta tras él. Los estudiantes colgaban de las ventanas que tenían más cerca. Un gran engambre de caras, sobre y fuera del tren, parecían estar vueltas hacia Harry.
-¿Por qué están todos mirando? -exigió Albus mientras Rose y él se giraban alrededor para mirar al resto de los estudiantes.
-No dejes que eso te preocupe, -dijo Ron-. Soy yo. Soy extremadamente interesante.
Albus, Rosie, Hugo, y Lily rieron. El tren empezó a moverse, y Harry caminó junto a él, observando la delgada cara de su hijo, ya sonrojada por la excitación. Harry siguió sonriendo y saludando, incluso aunque era un poco embarazoso, observando como su hijo se alejaba de él...
El último rastro de humo se evaporó en el aire otoñal. El tren había doblado una esquina. La mano de Harry estaba inmóvil, alzada en un adiós.
-Estará bien, -murmuró Ginny.
Cuando Harry miró hacia ella, bajó la mano ausentemente y se tocó la cicatriz en forma de relámpago de la frente.
-Lo sé.
La cicatriz no le había dolido a Harry en diecinueve años. Todo iba bien.

Fin

martes, 11 de septiembre de 2007

Capítulo 36: El fallo en el plan

Estaba tirado con la cara pegada piso. El olor del bosque llenaba su nariz. Podía sentir el frío del suelo debajo de su mejilla, el marco de sus lentes habían caído a un lado. Cada centímetro de su cuerpo le dolía y el lugar donde la maldición asesina le había pegado, dolía como si hubiera sido golpeado con acero. No se movió, permaneciendo en le mismo lugar donde había caído; con el brazo izquierdo doblado en un ángulo extraño y la boca semi-abierta.Había esperado oír porras y vivas de triunfo, júbilo por su muerte, pero en lugar de eso se oían pasos apresurados, susurros y murmullos que llenaban el aire.- Mi señor….mi señor –Era la voz de Bellatrix, como si le hablara a un amante. Harry no se atrevió a abrir los ojos, en cambio dejo que sus demás sentidos exploraran su situación. Sabía que la varita seguía guardada entre su ropa porque podía sentirla entre el pecho y el suelo, un pequeño bulto en su estómago le decía que la capa invisible también estaba ahí, fuera de la vista de los demás.- Mi señor –- Eso es todo – Dijo la voz de VoldemortMás pasos, varias personas estaban alejándose del lugar; desesperado por ver que era lo que pasaba y porque Harry abrió un poco los ojos.Voldemort se estaba poniendo de pie, varios mortífagos se alejaban de el rápidamente, regresando a la multitud. Solamente Bellatrix permanecía arrodillada junto a el.Harry cerró de nuevo los ojos y consideró lo que había visto. Los mortífagos se habían agrupado alrededor de Voldemort, quien al parecer había caído al suelo. Algo pasó en el momento que atacó a Harry con la maldición asesina, ¿había colapsado Voldemort también? Así parecía, los dos habían caído inconcientes por un breve tiempo y los dos habían regresado…- Mi señor, permítame –- No necesito ayuda “- Dijo Voldemort fríamente; a pesar de que no lo podía ver Harry se imaginó a Bellatrix retirando la mano; - El muchacho, ¿Esta muerto?Hubo un completo silencio en el claro. Nadie se acercó a Harry pero sintió las miradas sobre el, que parecían oprimirlo con mas fuerte contra el suelo, estaba aterrorizado de que un dedo o un parpado se fueran a mover y lo delataran.- “Tu”- dijo Voldemort, y hubo un estallido de pánico, - Examínalo; dime si esta muerto o no –Harry no supo quien había sido enviado a verificar su muerte, solamente podía permanecer tendido en el suelo, con el corazón golpeando violentamente y esperar a ser examinado, pero al mismo tiempo un pequeño consuelo lo invadía y era que Voldemort estaba preocupado de acercase a el, que Voldemort sospechaba que algo había salido mal.Unas manos, mas suaves de lo que había esperado, tocaron a Harry en la cara y sintieron su corazón, podía oír la respiración agitada de una mujer.- “¿Draco esta vivo? ¿Esta en el castillo? –El susurro fue apenas audible, los labios de la mujer estaban a centímetros de su oído, la cabeza inclinada tan abajo que su largo cabello tapó la cara de Harry.- “Si” – murmuró Harry.Sintió que la mano sobre su pecho se contaría, las uñas se encajaron en su piel. Entonces la mujer la retiró y se levantó.- “Esta muerto!!” , dijo Narcisa Malfoy a la multitudEn ese momento gritaron de triunfo y golpearon con los pies el suelo, a través de los parpados Harry vio fuegos rojos y plateados ser lanzados al aire en señal de celebración.Aun en el suelo y fingiéndose muerto Harry entendió que Narcisa sabía que la única forma de entrar a Hogwarts y encontrar a su hijo era como parte del ejército de Voldemort, pero no le interesaba más si este ganaba o no.- “Vieron” - dijo Voldemort a la multitud – Harry Potter fue muerto por mi mano, y ningún hombre con vida puede amenazarme ahora, ¡Miren! – ¡Crucio! –Harry había estado esperando esto, sabía que su cuerpo no iba a ser dejado en paz, debía se objeto de humillaciones para probar la victoria de Voldemort. Fue levantado en el aire, requiriendo de toda su determinación para permanecer como muerto. Sin embargo el pánico que estaba esperando no llego, fue lanzado una, dos, tres veces en el aire, sus lentes cayeron y sintió que la varita se salía un poco de su capa, sin embargo siguió permaneciendo suelto y sin vida. Cuando no sintió la tierra por última vez, oye el eco de victorias y risas.- “Ahora” , dijo Voldemort, - “Iremos al castillo, a enseñarles que ha sido de su héroe, ¿Quien llevara el cuerpo? , No – Espera –Hubo una nueva oleada de risas, y después de unos momentos Harry sintió el piso temblar debajo de el.- “ Tu cárgalo “ ordenó Voldemort, - Será visible desde tus brazos, ¿o no?, Levanta a tu amiguito Hagrid y colócale los lentes, - debe ser reconocible –Alguien le colocó los lentes en su lugar con demasiada fuerza, sin embargo las enormes manos que lo levantaron fueron extremadamente gentiles. Harry podía sentir como los brazos de Hagrid temblaban, grandes lágrimas caían sobre el al tiempo que Hagrid lo cargaba en sus brazos, pero Harry no se atrevió a moverse ni a decir alguna palabra para indicarle a Hagrid que todo estaba bien, que aun no todo estaba perdido.- “Muévete” – ordenó Voldemort,Hagrid comenzó su marcha entre los árboles que se cerraban al paso, regresando por el bosque, las ramas le pegaban a Harry en el cabello, la capa, pero siguió permaneciendo quieto, su boca ligeramente abierta, los ojos cerrados y en la oscuridad mientras los mortífagos pasaban junto a ellos, mientras Hagrid gemía, nadie vio si había algún pulso en el cuello de Harry que estaba al descubierto.Dos gigantes marchaban detrás de los mortífagos, Harry solo podía oír los árboles siendo arrancados y cayendo al tiempo que los gigantes pasaban, hacían tanto ruido que los pájaros volaron hacia el cielo y hasta los gritos de júbilo de los mortífagos fueron opacados, Mientras la marcha victoriosa proseguía hacia terrenos abiertos; después de un tiempo Harry pudo decir, por las luces que percibía con los ojos cerrados que los árboles empezaban a quedar atrás- ¡BANE! –El grito inesperado de Hagrid casi obliga a Harry abrir los ojos, - Estas contento ahora eh, de que no pelearon, manada de cobardes – ¿Estas contento ahora ¡eh! de que Harry Potter este muerto?Hagrid no pudo continuar, rompiendo en lágrima de nuevo, Harry se preguntó cuantos centauros habría viendo la procesión pasar, no se atrevió a abrir los ojos para ver. Algunos de los mortífagos gritaron insultos a los centauros a medida que los iban dejando atrás, un poco después Harry sintió, por lo fresco del aire que habían llegado al límite del bosque.- “Alto” –Harry pensó que Hagrid había sido obligado a obedecer el mandato de Voldemort, ya que dudo un momento, mientras un escalofrío se iba extendiendo en donde estaban, Harry oyó la respiración de los dementores que patrullaban en los árboles. No lo afectarían ahora, el hecho de su propia supervivencia era un talismán hacia ellos, como si su padre cuidara de su corazón.Algunos pasaron cerca de Harry, supo que uno era el mismo Voldemort porque hablo un momento después, su voz aumentada mágicamente se deslizo por el suelo hasta llegar a los oídos de Harry.- Harry Potter esta muerto, Murió mientras trataba de huir y salvarse, mientras ustedes daban la vida por el. ¡Les traemos su cuerpo como prueba de que el héroe se ha ido! – La batalla ha sido ganada, han perdido a la mitad de sus tropas, mis mortífagos los superan en número, y el niño que sobrevivió esta acabado, no debe haber mas guerras, cualquiera que se resista, hombre, mujer o niño, será masacrado, al igual que todos los miembros de su familia; salgan del castillo, arrodíllense ante mi y serán perdonados. Sus padres e hijos, sus hermanos y hermanas vivirán y serán perdonados, y se unirán a mí ¡en el nuevo orden que construiremos juntos! –Hubo un silencio desde los terrenos y hasta el castillo, Voldemort estaba tan cerca de Harry que este no se atrevía a abrir los ojos.- Salgan - dijo Voldemort, Harry lo oyó moverse hacia delante, mientras Hagrid era obligado a seguirlo.Harry abrió sus ojos una fracción de segundos y vio a Voldemort erguido frente a ellos usando a Nagini, la serpiente, alrededor de sus hombros, libre de la jaula mágica. Pero Harry no tenía ninguna posibilidad de sacar su varita de entre sus ropas sin ser visto por los mortífagos que marchaban a su lado- Harry,- gimió Hagrid, - Oh Harry….Harry –Harry cerró los ojos fuertemente, sabía que se aproximaban al castillo y aguzó los oídos para distinguir sobre las gélidas voces de los mortífagos y sus pisadas, signos de vida de los testigos.- “Alto” –Los mortífagos se detuvieron, Harry oyó como se separaban formando una línea viendo hacia las puertas abiertas de la escuela, podía ver, a pesar de tener los ojos cerrados, la media luz que emanaba desde la entrada del castillo, esperó, en cualquier momento las personas por las que el había tratado de morir lo verían, tendido aparentemente muerto en los brazos de Hagrid.- “!NO¡” –El grito fue mas terrible ya que jamás habría esperado o soñado que la profesora McGonagall pudiera hacer ese sonido, oyó a una mujer riéndose a corta distancia, supo que era Bellatrix regocijándose con la desesperación de McGonagall, abrió los ojos de nuevo y vio por un segundo la puerta abierta del corredor llena de gente, a medida que los sobrevivientes de la batalla salían a enfrentar a sus conquistadores y ver la verdad de la muerte de Harry ellos mismos. Vio a Voldemort parado un poco mas delante de el, deteniendo la cabeza de Nagini con un solo dedo blanco, volvió a cerrar los ojos.- “!No¡”- “!No¡”- “Harry”, ¡HARRY¡”Las voces de Ron, Hermione y Ginny fueron peores que la de McGonagall, Harry no deseaba nada mas que poder responderles, sin embargo permaneció en silencio, mientras que sus llantos actuaron como detonador, la multitud de sobrevivientes comenzó a gritarles a los mortífagos hasta..- “¡SILENCIO!” chillo Voldemort, hubo una explosión y destellos de una luz blanca enceguecedora, el silencio cayo sobre todos – ¡Todo acabó!, bájalo Hagrid, colócalo a mis pies, que es donde pertenece –Harry sintió que era depositado en el suelo.- Ven – dijo Voldemort - y Harry se sintió tirado hacia atrás y hacia delante, justo en el lugar donde se encontraba, - ¡Harry Potter esta muerto! ¡Entienden ahora, tontos! Nunca fue nada, mas que un niño que se aprovecho de otros para que murieran por el.- El te venció - grito Ron, rompiendo el hechizo, haciendo que los defensores de Hogwarts empezaran a gritar de nuevo hasta que una nueva explosión extinguió sus voces...- Fue muerto mientras trataba de huir de los terrenos del castillo – dijo Voldemort, y hubo cierto tono en su voz al decir esta mentira, “muerto mientras trataba de salvarse a si mismo...”.Voldemort se detuvo, Harry oyó un altercado y un grito, entonces otra explosión, una ráfaga de luz y un gruñido de pánico, abrió los ojos lo mínimo. Alguien se había liberado de la multitud y había atacado a Voldemort, Harry vio una figura golpear el suelo, desarmada, Voldemort arrojando la varita de su agresor a un lado, riendo.- “¿Y quien es este? – dijo con un ligero siseo de serpiente, - ¿Quien se ha ofrecido como voluntario para demostrar lo que sucede a aquellos que continúan peleando cuando ya todo esta perdido?Bellatrix dio una carcajada de placer- “Es Neville Longbottom, mi Señor” ¡El chico que le ha dado a los Carrows tantos problemas! – El hijo de los Aurores, ¿recuerda?- “Ah si, lo recuerdo”, dijo Voldemort, mirando abajo hacia Neville, quien luchaba por ponerse de pie de nuevo, desarmado y desprotegido, parado en la tierra de nadie, entre los sobrevivientes y los mortífagos – Pero eres un sangre limpia, ¿no es así, mi valiente chico?, le preguntó Voldemort a Neville quien seguía enfrentándolo, con las manos vacías apretadas- “¿Y que si lo soy?” dijo Neville fuerte.- “Demuestras espíritu y coraje, vienes de una familia noble, serías un mortífago invaluable, necesitamos gente como tu, Neville Longbottom “-- “Me uniré a ti, ¡cuando el infierno se congele!” dijo Neville, - “¡Ejército de Dumbledore!” – gritó y hubo como respuesta una porra desde la multitud, la cual el hechizo silenciador de Voldemort no pudo detener.- “Esta bien” – dijo Voldemort, y Harry escuchó más daño en lo suave de su voz que en la maldición más potente – Si esa es tu decisión Longbottom, seguiremos el plan original, “que en tu cabeza”, dijo lentamente, “este”.Aun mirando por entre los párpados Harry vio a Voldemort agitar su varita, segundos después, de una de las ventanas del castillo, algo que parecía un pájaro sin forma, voló a través de la neblina aterrizando en la mano de Voldemort. Reconoció el objeto por la forma puntiaguda y vieja: era el sombrero seleccionador.- “No habrá mas ceremonias de Selección en Hogwarts” – dijo Voldemort, “No habrá mas casas”, El emblema, escudo y colores de mi noble antecesor, Salazar Slytherin, serán para todos. – ¿No lo crees Neville Longbottom?-Apunto su varita hacia Neville, quien quedo rígido y sin poder moverse, entonces forzó al sombrero a ir a la cabeza de Neville, haciendo que este resbalara hasta debajo de sus ojos, hubo movimientos en la multitud que veía desde el castillo, y como si fueran uno solo los mortífagos alzaron sus varitas, deteniendo a los defensores de Hogwarts.- “Neville va a demostrara ahora que sucede cuando alguien lo suficientemente tonto continua oponiéndose a mi”- dijo Voldemort, y con un movimiento de su varita, causo que el sombrero seleccionador ardiera en llamas.Los gritos desgarraron el atardecer, Neville era una llama, incapaz de moverse; Harry no podía soportarlo, tenía que hacer algo.Entonces muchas cosas pasaron al mismo tiempo.Se oyó un rugido a lo lejos de la escuela, como si miles de personas llegaran desde miles de lugares fuera de la vista de las paredes y se dirigieran al castillo, dejando escapar largos gritos de guerra, el mismo tiempo Grawp apareció por detrás del castillo y gritó –“¡HAGGER!”, Su llanto fue contestado por los rugidos de los gigantes de Voldemort quienes corrieron hacia Grawp como en estampida, ocasionando un terremoto, entonces se oyeron cascos y los arcos, miles de flechas fueron disparadas de improviso hacia los mortífagos, quienes corrieron gritando de sorpresa. Harry jalo la capa invisible de adentro de su ropa, y se cubrió con ella hasta los pies mientras Neville se movía también.Con un solo movimiento, Neville se deshizo del hechizo petrificante, el sombrero envuelto en llamas se callo, mientras que Neville sacaba de adentro algo plateado con un mango brillante de rubíes.El ruido de la espada no puedo ser oído sobre el rugido de la multitud que se acercaba o sobre los sonidos de los gigantes o de la estampida de los centauros y sin embargo pareció que todos lo vieron. Con un solo golpe Neville cortó la gran cabeza de la serpiente, la cual voló en el aire, mientras que Voldemort permanecía con la boca abierta en un grito de furia que nadie pudo oír; el cuerpo de la serpiente golpeo el suelo a sus pies, inerte.Escondido en la capa invisible, Harry lanzó hechizo un protector entre Neville y Voldemort antes de que este pudiera levantar su varita, entonces entre los gritos y rugidos de los gigantes, el grito de Hagrid se oyó más fuerte que todos.-“¡HARRY!” – Grito Hagrid, “¡HARRY! ¡DONDE ESTA HARRY!” –El caos reinaba. Los centauros estaban ahuyentando a los mortífagos, todos sentían la estampida de los gigantes, y cada vez mas cerca cientos de refuerzos salidos de quien sabe donde: Harry vio grandes criaturas aladas, golpeando contra las cabezas de los gigantes de Voldemort: los Thestrals y a Buckbeak el hipogrifo arañando sus ojos, mientras Grawp les pegaba, los magos defensores de Hogwarts y los mortífagos eran empujados hacia dentro del castillo. Harry lanzaba hechizos y maldiciones a cualquier mortífago que veía, confundiéndolos, pues no sabían ni que ni quien les había pegado, sus cuerpos eran atrapados por la multitud., Aun oculto bajo la capa, Harry fue empujado hacia la gran estancia. Estaba buscando a Voldemort y lo vio del otro lado del cuarto, lanzando hechizos con su varita mientras era empujado hacia el gran salón, gritando instrucciones a sus seguidores mientras lanzaba maldiciones hacia todas direcciones, Harry convocó mas hechizos protectores y las casi victimas Seamus Finnigan y Hanna Abbott lograron pasar hacia el Gran Salón, donde se unieron a la gran batalla que tenia lugar dentro.Y había más y mas gente entrando, Harry vio a Charlie Weasly someter a Horace Slughorn, quien aun utilizaba su pijama esmeralda. Parecía que todo amigo y familiar de los estudiantes de Hogwarts que se habían quedado a luchar aparecía, junto con los vendedores y habitantes de Hogsmeade. El centauro Bane, Ronan y Magorian entraron en la gran estancia haciendo sonar sus herraduras, mientras que detrás de Harry la puerta que daba a la cocina estaba llena de sus flechas.Los elfos domésticos de Hogwarts aparecieron en la entrada, gritando y llevando largos cuchillos, a la cabeza de ellos, con el emblema de Regulus Black colgando y balanceándose de su cuello, iba Kreacker, su voz de rana mugidora predominaba sobre todo - ¡Pelea! ¡Pelea! ¡Pelea por mi maestro, defensor de los elfos domésticos! ¡Pelea contra el señor tenebroso, en el nombre del valiente Regulus! ¡Pelea!Iban golpeando y acuchillando los tobillos de los mortífagos, sus pequeñas caras brillaban con malicia, a todos lados donde mirara Harry los mortífagos iban cayendo en grandes números, derrotados por hechizos, arrancando flechas de sus heridas, apuñalados en las piernas por los elfos, o simplemente tratando de escapar pero siendo tragados de nuevo por la horda que entraba.Pero no había terminado. Harry paso entre las peleas, paso luchando contra las personas y entro en el gran salón.Voldemort estaba en el centro de la batalla, atacando todo lo que tuviera a su paso. Harry no podía tener un tiro limpio, así que fue abriéndose paso hasta estar cerca de el, aun invisible. Mientras el Gran Salón se iba llenando con más y más gente,Harry vio como George y Lee Jordan tiraban a Yaxley al piso, Dolohov cayó con un grito bajo las manos de Flitwick, vio a Walden Macnair siendo aventado de un extremo al otro del cuarto por Hagrid, pegando en la pared y deslizándose inconciente al suelo. Vio a Ron y Neville acabar con Fenrir Greyback. Aberfoth deteniendo a Rookwood, Arthur y Percy derribando a Thicknesse, Lucius y Narcisa Malfoy corriendo a través de la multitud, sin pelear, gritando y buscando a su hijo.Voldemort ahora luchaba con McGonagall, Slughorn, y Kingsley todos a la vez, había un odio en su cara, mientras los demás se movían alrededor de el, incapaces de matarlo.Bellatrix también seguía peleando, unos metros mas lejos de Voldemort, y tal como su maestro luchaba con tres a la vez: Hermione, Ginny y Luna, todas combatiendo lo mejor que podían, pero Bellatrix las igualaba a las tres. La atención de Harry fue atraída por una maldición asesina que paso muy cerca de Ginny, esquivando la muerte por muy poco.Harry cambió el rumbo, dirigiéndose hacia Bellatrix en lugar de hacia Voldemort, pero antes de que hubiera avanzado más, fue empujado hacia un lado- “¡NO MI HIJA! - ¡MALDITA!La señora Weasley se quito la capa, mientras corría, liberando sus brazos. Bellatrix se rió viendo el nuevo reto que venía.- ¡FUERA DE MI CAMINO! Gritó la señora Weasley a las tres chicas,Y con un simple movimiento de su varita comenzó la lucha, Harry vio con terror como la varita de Molly Weasley se doblaba, mientras Bellatrix Lestrange sonreía. Haces de luz volaron de ambas varitas, el piso alrededor de ellas se quebró, ambas mujeres peleaban a morir.- ¡No señora Weasley! – gritaron varios estudiantes, mientras corrían en su ayuda.- ¡Atrás, atrás, ella es MIA!Miles de personas se pegaron contra las paredes viendo las dos peleas, Voldemort y sus tres oponentes, Bellatrix y Molly, y Harry parado invisible, entre los dos, queriendo atacar y a la vez proteger, pero con el temor de poder pegarle a un inocente.- ¿Qué pasará con tus hijos cuando te mate? – insinuó Bellatrix, tan enojada como su maestro, mientras la maldición de Molly danzaba a su alrededor - ¿Cuando mami se muera de la misma forma que Freddy?- ¡Jamás- tocaras- a – ninguno- de – mis – hijos – de - nuevo! – gritó la señora WeasleyBellatrix se rió con la misma risa de hilaridad que su primo Sirius había emitido cuando callo detrás del velo, y de pronto Harry supo lo que iba a pasar antes de que sucediera.La maldición de Molly, paso por encima del brazo de Bellatrix y dio exacto en el pecho, justo sobre su corazón.La sonrisa malévola de Bellatrix se congeló en su cara, sus ojos parecían salirse: en una fracción de segundos se dio cuenta de lo que había pasado y cayó, la multitud rugió y Voldemort gritó.Harry sintió que el mundo se movia en cámara lenta, vio a McGonagall, Kingsley y Slughorn ser arrojados hacia atrás, cayendo en el aire, mientras la furia de Voldemort explotaba con la fuerza de una bomba, Voldemort levantó su varita y la apunto directamente hacia Molly Weasley.-¡Protego! - rugió Harry, el hechizo de escudo se expandió en medio del Salón, mientras Voldemort miraba a su alrededor buscando la fuente del hechizo, al mismo tiempo que Harry se quitaba la capa invisible.EL grito, las ovaciones salieron de todas partes: ¡Harry! ¡Esta vivo!, y fueron coreadas al unísono. La multitud tenía miedo y un silencio cayó abruptamente mientras Harry y Voldemort se miraban, y comenzaron al mismo tiempo a caminar en círculos alrededor del otro.- No quiero que nadie mas ayude - dijo Harry en voz alta, y en el silencio reinante su voz fue como la del llamado de una trompeta. – Así debe ser, debo ser yo –Voldemort siseo.- Potter no quiere decir eso – dijo, con sus ojos rojos a medio abrir, - Esta no es la forma en la que trabajas, ¿verdad?, ¿A quien vas a usar de escudo hoy Potter?-- A nadie – dijo Harry simplemente, No hay mas Horcruxes, - Somos solo tu y yo, uno no puede sobrevivir mientras el otro este, uno de nosotros esta a punto de marcharse para siempre –- ¿Uno de nosotros?, dijo Voldemort, todo su cuerpo se puso tenso y sus ojos rojos fijos, como una serpiente a punto de atacar, - Piensas que serás tu, ¿no es así? El niño que sobrevivió por accidente, y porque Dumbledor estuvo manejando los hilos. –- ¿Accidente, dices? ¿Cuándo mi madre murió salvándome? – pregunto HarryMientras seguían moviéndose en círculos, los dos, en un perfecto círculo, manteniendo siempre la misma distancia, y para Harry no existía ninguna otra cara que la de Voldemort, - ¿Accidente cuando decidí pelear en el cementerio?, ¿Accidente, que no me haya defendido esta noche y aun así haya sobrevivido y este de regreso para pelear?- ¡Accidentes! - gritó Voldemort, pero aun no ataco, y la multitud estaba congelada, como si estuvieran petrificados, de miles en el salón, solo ellos dos respiraban. – Accidente , suerte y el hecho de que te hayas escondido detrás de grandes hombres y mujeres, permitiéndome matarlos antes que a ti –- No mataras a nadie mas esta noche – dijo Harry mientras caminaban, mirándose directamente a los ojos, el verde en el rojo. – No podrás ser capaz de matar a nadie mas, ¿No lo comprendes? Yo estaba dispuesto a morir para evitar que los lastimaras.- ¡Pero no moriste!- Pero esa era mi intención, fue lo que hice, lo mismo que mi madre hizo, están protegido de ti, ¿no te has dado cuenta que ninguno de tus hechizos ha funcionado? No los puedes torturar, no los puedes tocar, No aprendes de tus errores ¿Verdad Riddle? –- No te atrevas…- Si me atrevo – dijo Harry, Se cosas que tú no sabes Tom Riddle. Se muchísimas cosas importantes que tu no. ¿Quieres oír algunas de ellas antes de que cometas otro error?Voldemort no hablo, pero siguió caminando en círculos, Harry supo que lo tenía por un momento a raya, detenido por la remota posibilidad de que Harry pudiera saber un secreto.- ¿Es el amor de nuevo? – dijo Voldemort, contrayendo su cara de serpiente – La solución favorita de Dumbledore, el amor, la que el dice conquistó a la muerte, sin embargo el amor no impidió que cayera de la torre rompiéndose como si fuera de cera. El amor que no impidió aplastar a tu madre sangre-sucia como una cucaracha, Potter - y nadie parece amarte lo suficiente para correr en tu ayuda esta vez y protegerte de mi maldición. – Entonces ¿que será lo que te proteja esta vez cuando te ataque?- Solo una cosa – dijo Harry, mientras seguían caminado en círculos, detenidos solo por un último secreto.- Si no es el amor- dijo Voldemort, -Entonces debes de tener una magia que yo no poseo, o quizá un arma mas poderosa que la mía-- Creo que tengo ambas – dijo Harry, y vio muecas de terror atravesar la cara de serpiente, mismas que desaparecieron inmediatamente.Voldemort empezó a reírse, y el sonido era más atemorizante que sus gritos, una risa loca, que hizo eco en todo el salón.- ¿Crees que sabes mas magia que yo?, dijo, Que yo!, Lord Voldemort, que ha realizado magia que ni el mismo Dumbledore llegó a soñar-- Oh el soñó con ella – dijo Harry, pero sabía mucho mas que tu, como para no cometer los errores que tu has cometido –- Quieres decir que era débil – grito Voldemort – Demasiado débil como para atreverse a tomar lo que ahora es mió –- No, era más inteligente que tu – dijo Harry – un mejor mago y hombre- ¡Yo ocasioné la muerte de Albus Dumbledore!- Piensas que así fue- dijo Harry, - pero estas equivocado –Y por primera vez, la multitud reunida dejo escapar un sonido, al tiempo que miles de personas respiraban como si fueran uno solo.- ¡Dumbledore está muerto! – dijo Voldemort a Harry, - yo lo he visto Potter, y no regresará –- Si, Dumbledore esta muerto – dijo Harry con calma, - pero tu no lo mataste, el eligió su propia manera de morir, la eligió meses antes de que muriera, y arreglo todo con el hombre que tu creías era tu servidor –- ¿Qué tonto sueño es este? - dijo Voldemort, - pero aun no atacó y sus ojos rojos seguían clavados en Harry. –- Severus Snape no era tuyo – dijo Harry – Snape era fiel a Dumbledore, fiel a el desde el momento que empezaste a lastimar a mi madre y jamás lo notaste, porque es algo que no puedes entender, ¿jamás viste a Snape conjurar un Patronus, verdad Riddle?Voldemort no contesto, continuaron circulándose mutuamente, como lobos a punto de destrozar al otro.- El Patronus de Snape era un gamo – dijo Harry, - el mismo que el de mi madre, porque el la amaba de toda la vida, desde el momento que eran niños, debiste haberte dado cuenta – dijo Harry mientras el rostro de Voldemort se contraía, - El te pidió que le perdonaras la vida ¿no es cierto?- El la deseaba, eso era todo - dijo Voldemort – pero cuando ella se había ido el acepto que había otras mujeres, y sangre-limpias mejores para el –- Claro que te dijo eso – dijo Harry, - pero fue espía de Dumbledore desde el momento que la amenazaste, y ha estado trabajando en contra tuya desde aquel entonces. Dumbledore estaba muriendo cuando Snape acabo con el –- ¡No importa! – grito Voldemort quien había esta escuchando cada palabra atentamente, pero ahora dejo escapar una loca risa – Que importa si Snape era mió o de Dumbledore, o que obstáculos pusieron en mi camino, los aplaste igual que a tu madre, el gran amor de Snape, Ohh pero todo tiene sentido Potter, en una forma que tu no entiendes-- Dumbledore estaba tratando de mantener la varita mas antigua lejos de mi, quería que Snape fuera el amo de la varita, pero me adelante niño, yo llegue primero, antes de que tu pudieras poner tus manos sobre ella, entendí la verdad antes que tu, mate a Severus Snape hace tres horas, la varita mas antigua, la varita de la muerte, la varita del destino es ¡mía! El último plan de Dumbledore falló Harry Potter.- Claro que fue así – dijo Harry, - Estas en lo correcto, pero antes de que trates de matarme, te advierto que pienses en lo que has hecho,…. Piensa Riddle y arrepiéntete- ¿Qué es esto?De todas las cosas que Harry le había dicho, fuera de cualquier revelación, nada había sacudido a Voldemort como esto. Harry vio las pupilas contraídas en pequeñas rayas, vio la piel alrededor de los ojos blanca.- Es tu última oportunidad – dijo Harry, - es todo lo que te queda, he visto lo que serás si cambias…. Serás un hombre, trata, trata de arrepentirte –- Te atreves…. – volvió a decir Voldemort- Si me atrevo – dijo Harry, - porque el ultimo plan de Dumbledore no se ha vuelto contra mi, si no contra ti Riddle –La mano de Voldemort que sostenía la varita mas antigua comenzó a temblar, y Harry sostuvo la varita de Draco muy fuerte, el momento que el sabía estaba muy cercano.- La varita sigue sin funcionar bien contigo, porque mataste a la persona equivocada, Severus Snape jamás fue el verdadero dueño de la varita, el jamás derrotó a Dumbledore –- El lo mato…. –- ¿No estas escuchando? – Snape jamás venció a Dumbledore, la muerte de Dumbledore fue planeada entre ellos, Dumbledor pretendió morir, indefenso, ¡el ultimo dueño de la varita! Si todo hubiera salido de acuerdo al plan, el poder de la varita habría muerto con el ¡porque jamás habría sido ganado por alguien mas¡ -- Pero entonces Potter, Es como si Dumbledore me hubiera entregado la varita – dijo la voz de Voldemort con un placer malicioso – Yo robe la varita de su tumba, de la tumba de su último maestro, la robe contra los deseos de su último dueño, ¡Su poder es mió! –- Aun no lo captas Riddle, Poseer la varita no es suficiente, tenerla, usarla, no la hace verdaderamente tuya, No oíste lo que dijo Ollivander, “La varita elige al mago”… La varita mas antigua reconoció un nuevo dueño antes de que Dumbledore muriera, alguien que ni siquiera había tocado a la varita, El nuevo dueño le quito la varia a Dumbledore contra su voluntad, sin saber jamás lo que había hecho, o que la varia mas poderosa del mundo lo había elegido a el –- El verdadero dueño de la varita es DRACO MALFOY –Un pánico se apodero de la cara de Voldemort por un momento, pero así como apareció se fue.- ¿Y que importa Potter? – dijo suavemente – Incluso si estas en lo correcto Potter, no hace ninguna diferencia entre tu y yo, tu no tienes la varita con la cola del fénix, combatiremos con nuestra habilidades solamente…. Y cuando te haya matado, iré por Draco Malfoy-- Pero es muy tarde - dijo Harry – Perdiste tu oportunidad, y yo la tomé, yo domine a Draco hace semanas, y tome su varita…Harry saco la varita de espino y sintió la mirada de todos sobre ella.- Así que todo se resume a esto – murmuro Harry, - ¿Acaso la varita que tienes en tu mano sabe que su antiguo dueño fue desarmado?, porque si es así…. yo soy el verdadero dueño de la varita mas antigua.Un destello rojo, brillo de repente a través del cielo encantado del gran comedor, como un raya de sol brillante, que aparecía sobre la barda de la ventana. La luz pegó directamente en los rostros de Harry y Voldemort al mismo tiempo, de manera que Voldemort fue envuelto de repente por una neblina. Harry oyó la voz de Voldemort al mismo tiempo que el gritaba su máxima esperanza a los cielos, señalando con la varita de Draco:- ¡Avada Kadavra!- ¡Expelliarmus!La explosión fue como un cañonazo, las flamas doradas que emanaron entre ellos, marcaron el punto donde los hechizos colapsaron. Harry vio el hechizo verde de Voldemort chocar contra su propio hechizo, vio la varita más antigua salir volando, contrastando el color negro con los colores del amanecer, girando sobre el cielo encantado como la cabeza de Nagini, girando en el aire hacia su dueño al que no pudo matar, quien el fin tomaba posesión de ella. Harry con la habilidad del buscador, cacho la varita en su mano libre, mientras Voldemort caía de espaldas, con los brazos extendidos, las pupilas de los ojos rojos volteando hacia arriba. Tom Riddle pego en el suelo, su cuerpo débil y encogido, las manos blancas y vacías, la cara de serpiente vaga e irreconocible. Voldemort estaba muerto, asesinado por su propia maldición, Harry parado, sosteniendo dos varitas en sus manos viendo a su enemigo.Un segundo de silencio, la conmoción del momento en suspenso, y de pronto un tumulto que se abalanzó sobre Harry mientras que las porras, vivas y victorias se alzaban en el aire. El amanecer se coló por las ventanas a medida que avanzaban hacia Harry, los primero en alcanzarlo fueron Ron y Hermione, fueron sus brazos los que lo rodearon y sus gritos que lo dejaron sordo. Entonces llegaron Ginny, Neville y Luna, todos los Weasley y Hagrid, Kingsley y McGonagall, Flitwick y Sprout, Harry no podía oír ni una sola palabra de lo que la gente decía, no podía decir las manos de quien lo oprimían, lo jalaban, tratando de abrazar alguna parte de el, cientos de ellas oprimiéndolo todas determinadas a tocar al niño que sobrevivió, la razón por la cual todo había terminado ya.El sol se fue cerniendo sobre Hogwarts, y el gran salón estalló con vida y luz. Harry fue una parte indispensable de las celebraciones y de los llantos. Querían que estuviera con ellos, su líder su símbolo, el salvador y el guía, y Harry no había dormido, que hubiera preferido la compañía de solo alguno de ellos, parecía no ocurrírsele a nadie. Tenia que hablar con todos, dar las manos, ver sus lágrimas, recibir las gracias, escuchar las noticias de todo el mundo mientras la mañana seguía su curso, mientras que las victimas de la maldición Imperius volvían a la realidad, y los mortífagos huían o eran capturados y los inocentes encerrados en Azkaban eran liberados, mientras que Kingsley Shacklebolt era nombrado ministro de magia temporalmente.Removieron el cuerpo de Voldemort y lo colocaron en una cámara fuera del salón, lejos de los cuerpos de Fred, Tonks, Lupin, Colin Creevey, y cincuenta mas que habían muerto peleando contra el. McGonagall reemplazo las mesas de las casas, nadie se sentaba de acuerdo a la casa a la que pertenecía, todos estaban juntos, maestros y alumnos, padres y fantasmas, centauros y elfos domésticos, Firenze recostado en un rincón recobrándose, Grawp asomado por una ventana rota, la gente le lanzaba comida a la boca mientras sonreía, después de un rato Harry se sintió exhausto y se encontró sentado en una banca junto a Luna- Yo necesitaría algo de paz y tranquilidad si fuera tu – dijo ella- Si me encantaría – dijo Harry- Yo los distraeré – dijo Luna – tu usa tu capaY antes de que pudiera decir cualquier cosa, Luna gritó, - Ohhh miren, un BLIBBERING HUMDINGER – y señaló fuera de la ventana. Todo mundo que escucho volteo buscando, Harry aprovecho para colocarse la capa.Ahora podía moverse por todo el salón sin que nadie lo molestara, vio a Ginny sentada a dos mesas de distancia, estaba con la cabeza reclinada en el hombro de su madre: Ya habría tiempo para hablar, horas, días y quizá años para hablar. Vio a Neville, la espada de Gryffindor yacía a un lado de su plato mientras comía, rodeado de una multitud de admiradores. Harry caminó entre las mesas, vio a los tres Malfoys, agrupados juntos inseguros de si debían o no estar ahí, pero nadie les prestaba atención. A todos lados donde volteaba veía familias reunidas, y finalmente vio a los dos cuya compañía necesitaba mas.- Soy yo – murmuró – inclinándose entre ellos, - ¿Vendrían conmigo?Se pararon enseguida y juntos, el, Ron y Hermione dejaron el gran salón. Grandes trozos faltaban de las escaleras de mármol, parte de la balaustrada había desaparecido, y manchas de sangre aparecían a cada pocos pasos a medida que subían.En algún lugar en la lejanía pudieron oír a Peeves, zumbando a través de los pasillos, cantando victorioso una canción de su propia composiciónLo hicimos, vencimos con Potter el primeroVoldy se fue a morir, ¡nos iremos a divertir!-Realmente le da cierto sentimiento a la tragedia ¿o no? – dijo Ron empujando una puerta abierta para que Harry y Hermione pasaran.La felicidad llegaría pensó Harry, pero por el momento estaba cansado y exhausto, y el dolor de perder a Fred, Lupin y Tonks lo golpeo tal como si fuera una herida física en cada paso. Pero sobre todo sentía un gran alivio y ganas de una larga siesta. Pero antes les debía una explicación a Ron y Hermione, que habían estado con el por tanto tiempo y quienes merecían la verdad. Poco a poco fue relatando lo que vio en el Pensadero, lo que había pasado en el bosque, y aun no habían acabado de expresar toda su sorpresa y emoción, cuando llegaron al lugar al cual habían estado caminando, aunque ninguno mencionara su destino.Desde la ultima vez que la vieron, la gárgola que guardaba la entrada a la oficina del director había sido tirada a un lado, yacía de lado, como si estuviera borracha, y Harry se preguntó si sería capaz de reconocer las contraseñas.- ¿Podemos pasar? – pregunto a la gárgola- Siéntanse libres – respondióSubieron sobre ella y hacia la escalera en espiral que se fue moviendo lentamente hacia arriba. Harry empujo la puerta abierta que tenia enfrente.Tubo una breve visión del Pensadero sobre el escritorio justo donde lo había dejado, y un ruido ensordecedor lo hizo gritar, pensando que las maldiciones y mortífagos regresando para ver el resurgimiento de Voldemort.Pero eran aplausos, en todas las paredes a su alrededor, los directores y directoras de Hogwarts le daban una ovación de pie, todos agitando sus varitas sobre sus sombreros y en algunos casos sus pelucas. Se asomaban por los marcos para estrecharse la manos, bailaban de arriba abajo sobre las sillas donde habían sido pintados, Dilys Derwent dio un sorbetón sin pena; Dexter Fortescue agitaba su audífono para oír, y Phineas Niggelus dijo con su rara y fuerte voz: - Y que sea notado que la casa Slytherin jugo su buena parte - ¡Que nuestra contribución no sea olvidada!Pero Harry solo tenía ojos solamente par el hombre que parado de pie en el cuadro mas grande colocado detrás de la silla del director. Las lágrimas se deslizaban detrás de las gafas de media luna, cayendo por la larga barba plateada, y el orgullo y gratitud que emanaban de el llenaron a Harry con el mismo sentimiento que la canción del Fénix.Al fin, Harry levantó sus manos, y los retratos guardaron silencio, sollozando y limpiándose sus ojos, esperando que hablara. Harry dirigió sus palabras a Dumbledore, sin embargo las eligió cuidadosamente. Exhausto y cansado como estaba, debía aguantar un último esfuerzo.- El objeto que estaba escondido en la Snitch – empezó a decir – Lo tiré en alguna parte del bosque, no se exactamente donde, pero no voy a ir a buscarlo de nuevo ¿Están de acuerdo? –- My querido niño, lo estoy – dijo Dumbledore, mientras que los retratos de sus compañeros se mostraban sorprendidos y curiosos. – Una decisión valiente, pero no menos de lo que habrías esperado de ti, ¿Alguien mas sabe donde cayó?- Nadie – respondió Harry y Dumbledore asintió con satisfacción.- Voy a conservar el regalo de Ignotus - dijo Harry a lo que Dumbledore exclamó- ¡Por su puesto Harry! Es tuyo para siempre hasta que lo pases. –- ¿Y donde esta?Harry sostuvo en alto la varita mas antigua, Ron y Hermione la miraron con reverencia, incluso en su estado semi-inconciente, Harry no quiso verla- No la quiero – dijo Harry- ¡Que! – dijo Ron ¿¡Estas loco!?- Se que es poderosa – dijo Harry – pero yo estaba tan contento con la mía así que… –Revolvió en la bolsa que tenía colgada en el cuello, sacando las dos mitades de su varita de acebo, sostenidas tan solo por un pedazo de la pluma del Fénix. Hermione había dicho que no podía ser reparada, que el daño era muy severo, solo sabía que si esto no funcionaba, nada lo haría.Coloco la varita rota sobre el escritorio del director, y la toco muy poco con la punta de la varita más antigua, y dijo – Reparo -Y su varita de arreglo, chispas rojas salieron de la punta. Harry sabía que había tenido éxito. Tomó la varita de acebo y pluma de fénix sintiendo un calor en sus dedos, como si la varita y su mano se regocijaran con el reencuentro.- Voy a poner la varita mas antigua – le dijo a Dumbledore, quien miraba con gran afecto y admiración - de regreso de donde vino, puede quedarse ahí, si muero de muerte natural como Ignotus, su poder se perderá ¿cierto?; el antiguo dueño jamás habría sido vencido y sería el fin de ellaDumbledore asintió sonriendo a Harry.- ¿Estas seguro dijo Ron? – en cuya voz había un dejo de anhelo mientras veía a la varita mas antigua.- Creo que Harry tiene razón – dijo Hermione lentamente- La varita da mas problemas de lo que en realidad vale – dijo Harry – Y a decir verdad – dijo mientras daba la espalda a los retratos, pensando solamente en su cama que le esperaba en la torre de Gryfindor y preguntándose si Kreacher le llevaría un sándwich ahí, - He tenido demasiados problemas para toda la vida –EpilogoDiecinueve años después…El otoño pareció llegar de improviso aquel año, La mañana del primero de Septiembre era dorada y mientras la pequeña familia avanzaba por las ruidosas calles hacia la estación de trenes, el vapor de los carros se disipaba y el aliento de los peatones brillaba como telarañas con el frío del aire. Dos grandes jaulas colocadas en lo alto de los carritos que los padres empujaban; las lechuzas dentro chillaban indignadas, y una niña pelirroja caminaba tímidamente detrás de sus hermanos, jalando el brazo de su padre.- No será mucho tiempo, tu también iras – le dijo Harry- Dos años – sollozo Lily – ¡Quiero ir ahora!La gente miraba curiosa a las lechuzas mientras la familia se abría paso hacia la barrera entre las plataformas nueve y diez. La vos de Albus llego a Harry sobre el clamor general; sus hijos habían retomado la discusión que iniciaran en el coche.- No lo seré, no seré de Slytherin –- James, déjalo en paz – dijo Ginny- Solo dije que podría serlo – dijo James, haciendo muecas a su hermano menor – No tiene nada de malo que pudiera llegar a estar en Slytherin –Pero James capto la mirada de su madre y guardo silencio. Los cinco Potrees se acercaron a la barrera, con una rápida mirada sobre su hombro a su hermano menor, James tomo el carrito de su madre y hecho a correr, un momento después había desaparecido.- Me escribirán ¿cierto? – pregunto Albus a sus padres aprovechando el momento en que su hermano no estaba.- Todos los días si quieres – dijo Ginny- No , no todos los días – dijo Albus rápido, - James dice que la mayoría de la gente no recibe cartas de casa mas que una vez al mes –- Le escribimos a James al menos tres veces a la semana el año pasado – dijo Ginny- No querrás creer todo lo que tu hermano te dice sobre Hogwarts – dijo Harry, - le encantan las bromas –Lado a lado, empujaron el segundo carrito hacia delante ganando velocidad, a medida que se aproximaban a la barrera Albus vaciló, pero ningún golpe ocurrió. En lugar de eso, la familia apareció en la plataforma nueve tres cuartos, que estaba obscurecida por el fino vapor que emanaba del Expreso de Hogwarts. Distintas figuras se desvanecían entre la bruma, in la cual James había ya desaparecido.- ¿Donde están? – preguntó Albus ansioso, mirando a las borrosas figuras que pasaban mientras caminaban sobre la plataforma. –- Los encontraremos – dijo GinnyPero el vapor era denso, y hacia difícil ver las caras de las personas, oyendo solo las voces que por el ruido, se oían más fuertes de lo normal. Harry creyó oír a Percy discutiendo fuerte sobre regulaciones de escobas voladoras, y estuvo muy contento de no tener que verlo y tener que saludarlo.- Creo que son ellos Al – dijo Ginny de prontoUn grupo de cuatro personas emergió de la niebla, parados junto al último carro. Sus caras solo fueron claras cuando Harry, Ginny, Lily y Albus llegaron junto a ellos.- Hola – dijo Albus – sonando aliviadoRose, que ya estaba usando su nueva capa de Hogwarts, le sonrió- ¿Te pudiste estacionar Harry? – Pregunto Ron, - Yo si, Hermione no creía que podía pasar el examen muggle de manejo, ¿Verdad? Pensó que tendría que encantar al examinador –- Claro que no – dijo Hermione, - Tenía completa fe en ti –- A decir verdad, si lo encante – le susurro Ron a Harry, al tiempo que levantaban el carrito de Albus junto con la lechuza para colocarlo en el tren – Solo olvide mirar en el retrovisor, pero aceptémoslo, puedo utilizar un hechizo de Súper sentidos para eso –De regreso en la plataforma encontraron a Lily y Hugo, el hermano menor de Rose teniendo una animada discusión sobre en que casa serían seleccionados una vez que fueran a Hogwarts.- si no estas en Gryfindor, bueno te desheredare – dijo Ron – pero no te presiones.-- ¡Ron!Lily y Hugo se rieron, pero Albus y Rose se miraron solemnemente- No quiso decir eso – dijo Hermione a Ginny: pero Ron no prestaba atención, había visto la mirada de Harry que apuntaba a un lugar unos cincuenta metros adelante. El vapor se había disipado por un momento y las tres personas se pudieron ver con claridad.- ¡Mira quien es!Draco Malfoy estaba parado con su esposa y su hijo con una larga capa abotonada hasta la garganta. Su cabello recogido de tal forma que enfatizaba la barba puntiaguda. El nuevo niño se parecía mucho a Draco, de la misma forma que Albus se parecía a Harry. Draco captó la mirada de Harry, Ron, Hermione y Ginny, vaciló un momento y después se fue.- Entonces ese es el pequeño Escorpius – dijo Ron con la voz entrecortada – Asegúrate de ganarle en todas las pruebas Rosie, gracias a dios que heredaste el cerebro de tu madre –- Ron, por dios santo – dijo Hermione mitad enojada y mitad divertida – No trates de volverlos unos contra otros, antes de que siquiera empiecen la escuela –- Si tienes razón, lo siento – dijo Ron, pero volviendo a meter la pata dijo - No te hagas muy amigo de el, Rosie, el abuelo Weasly jamás te perdonaría si te casas con un sangre-limpia –- ¡Hola!James había reaparecido, se había deshecho del carrito, de su lechuza y estaba evidentemente ansioso por contarles algunas noticias.- Teddy esta allá atrás – dijo con la respiración entrecortada, señalando sobre su hombro hacia las nubes de vapor - ¡Solo mírenlo! Y adivinen que esta haciendo, ¡Abrazando a Victoria!Miro a los adultos, evidentemente decepcionado por su falta de reacción-- Nuestro Teddy, ¡Teddy Lupin! ¡Abrazando a nuestra Victoria!, nuestra prima, Y yo le pregunte a Teddy que que estaba haciendo…-- ¿Los interrumpiste? – dijo Ginny, - Eres tal como Ron ...-- ..y el dijo que había venido a despedirla, y me dijo que me fuera. ¡La esta abrazando! – agrego James como si estuviera preocupado de que no le hubieran entendido. –- Ohh sería maravilloso que se casaran – dijo Lily, - Teddy entonces sería parte de nuestra familia –- Pues ya llega como cuatro veces por semana a cenar a la casa – dijo Harry – Así que porque no lo invitamos a que se quede a vivir y terminamos con esto de una vez –- ¡Claro! – dijo James con entusiasmo, - No me importaría compartir cuarto con Al y que Teddy se quede con el mió –- ¡No! – dijo firmemente Harry, - Al y tu solo compartirán un cuarto el día que decida demoler la casa –Revisó su viejo reloj de pulsera, que había sido alguna vez de Fabián Prewetts- Son cerca de las once, ya deben ir subiendo –- No olviden saludar a Neville y decirle que lo queremos – dijo Ginny a James mientras lo abrazaba- ¡Mamá! No puedo decirle a un profesor que lo quieren- Pero si conoces a NevilleJames volteo los ojos.- Claro, fuera, pero en la escuela es el profesor Longbottom ¿no es así?, no puedo entrar a Herbología y decirle hola profesor, lo queremos mucho.Sacudiendo la cabeza por los comentarios de su madre, le dio una patada a Albus- Te veo al rato Al, ten cuidado con los thestrals –- Pensé que eran invisibles, ¡dijiste que eran invisibles!Pero James se limito a reír, permitiendo que su madre lo besara de nuevo, le dio a su padre un fuerte abrazo y salto rápidamente al tren. Lo vieron despedirse y salir corriendo para encontrarse con sus amigos.- No hay de que preocuparse por los Thestrals – le dijo Harry a Albus - Son criaturas amables, no hay nada horrible sobre ellas, de cualquier forma no iras a la escuela en los carruajes este año, sino en los botes –Ginny le dio un beso de despedida a Albus.- Nos vemos en Navidad –- Adiós Al- dijo Harry, a su hijo mientras lo abrazaba – No olvides que Hagrid los invito a tomar el te el siguiente viernes, no te metas con Peeves, y no pelees con nadie hasta que aprendas a hacerlo, y no dejes que James te moleste –- Pero ¿y si quedo en Slytherin?Le susurro fue solo para su padre, y Harry sabia que solo el momento de la despedida podría haber forzado a su hijo a revelarle realmente cuanto miedo tenia.Harry se inclinó de forma que la cara de Albus quedo ligeramente sobre la suya, de los tres hijos de Harry, solo Albus había heredado los ojos de Lily.- Albus Severus – dijo Harry lentamente, de forma que ni Ginny pudiera oírla, y ella fue lo bastante lista como para pretender estarse despidiendo de Rose que ya estaba en el tren – Fuiste nombrado así en honor de dos directores de Hogwarts, uno de ellos era de Slytherin y fue probablemente el hombre mas valiente que yo he conocido –- Pero digamos que... –- ..entonces la casa de Slytherin habría ganado a un magnífico estudiante ¿cierto? Y no nos importa a nosotros Al. Pero si te importa a ti, déjame decirte que puedes ser capaz de elegir Gryfindor sobre Slytherin, el sombrero seleccionador toma en cuenta tu opinión –- ¿De verdad?- Lo hizo conmigo – dijo HarryJamás le había dicho a ninguno de sus hijos aquello, y vio la ilusión en la cara de Albus cuando lo dijo. Y mientras la puertas se cerraban a lo largo del tren escarlata, y las líneas borrosas de los padres se inclinaban para el ultimo adiós, Albus brinco al tren y Ginny cerró la puerta detrás de elLos estudiantes colgaban de las ventanas que tenían mas cerca, un gran número de caras, dentro y fuera del tren parecía que se volvían hacia Harry.- ¿Qué están viendo? Dijo Albus mientras el y Rose volteaban alrededor para ver a los demás estudiantes.- Que no te preocupe – dijo Ron, - Es a mi, soy extremadamente famoso –Albus, Rose, Hugo y Lily se rieron. El tren empezó a moverse y Harry camino a su lado viendo la pequeña cara de su hijo, en la que se reflejaba gran emoción. Harry siguió sonriendo y despidiéndose, aunque se sentía un poco temeroso de ver a su hijo alejarse de el.El ultimo rastro de vapor se evaporo en el aire de otoño, el tren dio la vuelta en la esquina, mientras que la mano de Harry aun estaba levantada en despedida-- Estar bien – dijo GinnyMientras Harry la miraba, se llevó la mano lentamente hacia la frente, tocando la cicatriz- Se que lo estará –La cicatriz no le había dolido en diecinueve años. Todo iba bien.

lunes, 10 de septiembre de 2007

Capítulo 34: De nuevo el bosque

Finalmente, la verdad. Tumbado, con la cara aplastada contra la alfombra polvorienta de la oficina donde una vez creyó estar aprendiendo los secretos de la victoria, Harry comprendió finalmente que no iba a sobrevivir. Su tarea consistía en marchar tranquilamente hasta los acogedores brazos de la muerte. Y de camino, debía encargarse de los vínculos que aún mantenían a Voldemort con vida, de forma que cuando finalmente se pusiera en el camino de Voldemort, y no alzara la varita para defenderse, el final sería limpio, y la tarea que debió cumplirse en Godric's Hollow se completaría. Ninguno viviría, ninguno podría sobrevivir.
Sintió su corazón palpitarle intensamente en el pecho. Qué extraño que su temor por la muerte le hiciera más fuerte, manteniéndole valientemente con vida. Pero todo acabaría, y pronto. Los latidos de su corazón estaban contados. ¿Cuántas veces podría palpitar aún, mientras se levantaba y caminaba a traves del castillo por última vez, salía a los campos y entraba en el bosque?
El terror le envolvió mientras estaba tendido, en el suelo, con los tambores funerarios retumbando en su interior. ¿Sería doloroso morir? En todas esas ocasiones en que había pensado que estaba a punto de suceder y escapó, no había realmente pensado en el hecho en sí. Su voluntad de vivir había sido siempre mucho mayor que su miedo a morir. Y a pesar de todo no se le pasó por la cabeza la idea de huir, de escaparse de Voldemort. Se había acabado, lo sabía, y no quedaba nada más que ese hecho: morirse.
¡Ojalá hubiera muerto en aquella noche de verano en que dejó el número cuatro de Privet Drive por última vez, cuando la varita hecha con la pluma del noble fénix le había salvado! ¡Ojalá hubiera muerto como Hedwig, tan rápido que no se habría enterado de qué había ocurrido! Ojalá se hubiera lanzado delante de una varita para salvar a alguien a quien amaba... En ese momento envidiaba incluso la muerte de sus padres. Este paseo, a sangre fría, hasta su propia destrucción, requiriría un tipo distinto de valor. Sintió cómo sus dedos temblaban ligeramente, e hizo un esfuerzo para controlarlos, aunque nadie podía verle; los retratos de las paredes estaban vacíos.
Despacio, muy despacio, se sentó, y cuando lo hizo se sintió más vivo y más consciente de su propio cuerpo viviente que nunca antes. ¿Por qué no había jamás apreciado el milagro que era, cerebro y nervios y corazón latiendo? Todo desaparecería... o al menos, él no estaría en ellos. Comenzó a respirar lenta y profundamente, con la boca y garganta completamente secas... igual que sus ojos.
La traición de Dumbledore no significaba casi nada. Por supuesto que había existido un plan mayor: simplemente Harry había sido demasiado tonto como para verlo, como comprendía ahora. Nunca había cuestionado su propia asunción de que Dumbledore le quería vivo. Ahora simplemente veía que la duración de su vida dependía de cuánto se tardara en eliminar todos los Horrorcruxes. Dumbledore le había pasado la tarea de destruirlos, y obedientemente había continuado cortando los lazos que ataban a Voldemort a la vida, ¡pero también a él! Qué acertado, qué elegante, no desperdiciar más vidas, sino asignar esa peligrosa misión al chico que ya había sido destinado al matadero, y cuya muerte no sería una calamidad, sino otro revés para Voldemort.
Y Dumbledore había sabido que Harry no se echaría atrás, que continuaría hasta el final, incluso aunque eso supusiera su fin, pues se había molestado en conocerle bien, ¿no? Dumbledore sabía, igual que Voldemort, que Harry no dejaría que nadie más muriera en su lugar ahora que había descubierto que estaba en sus manos detenerle. Las imágenes de Fred, Lupin y Tonks tendidos, muertos en el Gran Salón, se abrieron paso en su mente, y durante un momento apenas pudo respirar. La Muerte se sentía impaciente...
Pero Dumbledore le había sobreestimado. Había fallado: la serpiente sobrevivió. Un horrorcrux continuaría atando a Voldemort a la tierra, incluso después de de que mataran a Harry. Aunque ciertamente facilitaría la tarea a otra persona. Se preguntaba quién lo haría... Ron y Hermione sabrían lo que debía hacerse, por supuesto... Esa fue seguramente la razón de que Dumbledore quisiera que confiara en alguien más... para que si alcanzaba su destino demasiado pronto, alguien pudiera continuar...
Como la lluvia en una fría ventana, estos pensamientos repiqueteaban contra la dura superficie de la irrefutable verdad: que él debía morir. Debo morir. Debe terminar.
Ron y Hermione parecían estar muy lejos, en un país muy lejano; sentía como si se hubiera separado de ellos mucho tiempo atrás. No habría adioses ni explicaciones, eso sí lo tenía claro. Este era un viaje que no podrían hacer juntos, y los intentos que harían de detenerle desperdiciarían un tiempo valioso. Miró al reloj chapado en oro que había recibido en su decimoséptimo cumpleaños. Había pasado casi la mitad de la hora que le había concedido Voldemort para rendirse.
Se puso de pie. Su corazón latía contra sus costillas como un pájaro frenético. Quizá sabía que le quedaba poco, quizá estaba decidido a latir el equivalente a una vida antes del final. No miró atrás mientras cerraba la puerta de la oficina.
El castillo estaba vacío. Se sintió fantasmal mientras daba zancadas por su interior, solo, como si ya hubiera muerto. La gente de los retratos todavía seguía fuera de sus marcos; todo el lugar estaba increíblemente silencioso, como si toda la sangre vital que le quedaba se concentrara en el Gran Salón, donde los muertos y los dolientes se agrupaban.
Harry se puso la Capa de Invisibilidad y bajó varias plantas, finalmente por la escalera de mármol hasta el hall de entrada. Quizá una pequeña parte de él esperaba que le sintieran, que le vieran, que le detuvieran, pero la capa era, como siempre, impenetrable, perfecta, y alcanzó las puertas fácilmente.
Entonces Neville casi caminó a su través. Era uno de los dos que estaban transportando un cuerpo desde los campos. Harry echó un vistazo y sintió otra punzada en el estómago: Colin Creevey, aunque menor de edad, debía haber vuelto a curiosear, igual que Malfoy, Crabbe y Goyle. Muerto parecía pequeño.
-¿Sabes qué? Puedo manejarle solo, Neville -dijo Oliver Wood, y alzó a Colin sobre su hombro igual que un bombero y le llevó hasta el Gran Salón.
Neville se reclinó contra el marco de la puerta durante un momento y apoyó la parte trasera de la cabeza contra el dorso de su mano. Parecía un anciano. Entonces volvió sobre sus pasos, hacia la oscuridad, para recobrar más cuerpos.
Harry echó una última mirada atrás, a la entrada del Gran Salón. La gente se movía, intentando confortarse unos a otros, bebiendo, arrodillados junto a los muertos, pero no podía ver a nadie de los que quería; ni rastro de Hermione, Ron, Ginny o algún otro Weasley, ni Luna. Sintió que habría dado todo el tiempo que le quedaba por verles una vez más; pero, en ese caso, ¿habría tenido jamás la fuerza necesaria para parar de mirar? Era mejor así.
Bajó las escaleras y salió a la oscuridad. Eran casi las cuatro de la mañana, y parecía que los campos mortalmente tranquilos estaban reteniendo el aliento, esperando a ver si era capaz de hacer lo que debía hacerse.
Harry se movió hacia Neville, quien se estaba inclinando sobre otro cuerpo.
- Neville.
- ¡Caramba, Harry, casi me provocas un ataque al corazón!
Harry se quitó la Capa. La idea le había venido de ninguna parte, nacida de un deseo de estar absolutamente seguro.
-¿A dónde vas tú solo? -preguntó Neville, suspicaz.
-Todo es parte del plan -dijo Harry-. Hay algo que debo hacer. Escucha... Neville...
-¡Harry! -Neville pareció súbitamente asustado.- Harry, ¿no estarás pensando en arreglártelas tú solo?
-No -mintió Harry fácilmente.- Por supuesto que no... No es eso. Pero podría no estar localizable durante un tiempo. ¿Has oído hablar de la serpiente de Voldemort, Neville? Es una serpiente enorme. Se llama Nagini.
-Sí, algo he oído. ¿Y qué pasa con ella?
-Es necesario que muera. Ron y Hermione ya lo saben, pero en caso de que ellos...
El horror de esa posibilidad le aturdió durante un momento, le hizo imposible seguir hablando. Pero volvió a recomponerse: era algo crucial, debía ser como Dumbledore, mantener la cabeza fría, asegurarse de que habría reemplazos, otros que continuarían. Dumbledore había muerto sabiendo que quedaban tres personas que sabían acerca de las Horrorcruxes; ahora Neville ocuparía el lugar de Harry: qudarían tres que conocerían el secreto.
-En caso de que ellos estén... ocupados... Y si tienes la oportunidad...
-¿Hay que matar a la serpiente?
-Hay que matar a la serpiente -repitió Harry.
-Vale, Harry. Estás bien, ¿no?
-Estoy bien. Gracias, Neville.
Pero Neville le agarró de la muñeca cuando Harry hizo intención de moverse.
-Todos vamos a seguir luchando, Harry. Lo sabes, ¿verdad?
-Sí, yo...
-Un sentimiento sofocante extinguó el final de la frase; no podía continuar. Neville no pareció encontrarlo extraño. Le dio una palmada en el hombro, le soltó y se alejó en busca de más cuerpos.
Harry volvió a ponerse la Capa y echó a andar. Alguien se movía no muy lejos, deteniéndose sobre otra figura tendida en los campos. Estaba a sólo unos metros de ella cuando se dio cuenta de que era Ginny.
Se detuvo. Ella se estaba inclinando sobre una chica que susurraba llamando a su madre.
-Tranquila -decía Ginny-. Todo va bien. Vamos a llevarte dentro.
-Pero quiero ir a casa -susurró la chica-. ¡Ya no quiero luchar más!
-Lo sé -dijo Ginny, y su voz se quebró-. Todo va a ir bien.
Olas de frío corrieron por su piel. Quería gritar a la noche, quería que Ginny supiera que él estaba allí, quería que ella supiera dónde iba. Quería que le detuvieran, que le sujetaran, que le arrastraran de vuelta a casa...
Pero estaba en casa. Hogwarts era el primer y el mejor hogar que había conocido. Tanto él como Voldemort y Snape, los niños abandonados, habían encontrado su hogar allí.
Ginny estaba arrodillada al lado de la chica herida, sosteniéndole la mano. Con un enorme esfuerzo, Harry se obligó a seguir. Creyó ver que Ginny miraba a su alrededor cuando pasó a su lado, y se preguntó si había sentido algo moviéndose cerca de ella, pero no la habló y tampoco miró atrás.
La cabaña de Hagrid apareció en la oscuridad. No había luces, ni se oía a Fang arañando la puerta, dando la bienvenida a ladridos. Todas esas visitas a Hagrid, el brillo de la tetera de cobre puesta al fuego, los pasteles como piedras y las larvas gigantes, y Ron vomitando babosas, y Hermione ayudándole a salvar a Norberto... Siguió andando, alcanzó el borde del bosque y entonces se detuvo.
Un enjambre de dementores estaba planeando entre los árboles; podía sentir el frío que despedían, y no estaba seguro de que pudiera pasar con seguridad a su través. No le quedaban fuerzas suficientes para lanzar un Patronus. Ya no podía controlar más sus temblores. Después de todo, no era tan fácil morir. Cada segundo que respiraba, el olor de la hierba, el aire fresco en su cara, eran tan preciosos... Saber que la gente tenía años y años, tiempo que desperdiciar, tanto tiempo para vivir lentamente, y él se aferraba a cada segundo. Al mismo tiempo que pensaba que no sería capaz de continuar, sabía que debía hacerlo. El interminable juego llegaba a su fin, la snitch había sido atrapada, ya era hora de dejar el aire...
La snitch. Sus nerviosos dedos juguetearon durante un momento con la bolsita (¿CÓMO LO HAN PUESTO EN OTROS CAPÍTULOS?) de su cuello y la sacó.
Me abro al llegar el final.
Respirando fuerte y rápido, se la quedó mirando. Ahora que deseaba que el tiempo pasara lo más lentamente posible, se sentía acelerado, y la comprensión le llegaba tan rápido que parecía atravesarle. Éste era el final. Éste era el momento.
Presionó el metal dorado contra sus labios y susurró: "Estoy a punto de morir".
El caparazón de metal se rompió y se abrió. Bajó su temblorosa mano, alzó la mano de Draco por debajo de la capa y murmuró: "Lumos".
La piedra negra con la grieta irregular que le atravesaba por el centro contemplaba las dos mitades de la snitch. La Piedra de la Resurrección se había agrietado más, siguiendo la línea vertical que representaba a la Varita Más Antigua. (¿CÓMO HAN TRADUCIDO LOS DEMÁS ELDER WAND?). Todavía podían verse el triángulo y el círculo que representaban a la Capa y a la piedra. (LA TRADUCCIÓN DE ESTE PÁRRAFO DEPENDE EN PARTE DE LA DESCRIPCIÓN DE LA PIEDRA DE LA RESURRECCIÓN)
Y de nuevo Harry lo comprendió sin siquiera pensarlo. No se trataba de hacerles volver, pues estaba a punto de unirse a ellos: ellos estaban atrapándole a él.
Cerró los ojos y giró la piedra en su mano tres veces.
Supo que había sucedido porque oyó suaves movimientos a su alrededor, que sugerían la presencia de frágiles cuerpos probando sus pisadas en el campo terroso, lleno de ramas, que marcaba el borde exterior del bosque. Abrió los ojos y miró a su alrededor.
No eran ni fantasmas ni cuerpos vivientes, eso podía verlo. A lo que más se parecían era al Ryddle que había escapado del diario hacía ya tanto tiempo, y había sido una memoria casi sólida. Con menos sustancia que cuerpos vivientes, pero mucho más que simples fantasmas, se movieron hacia él. Y en cada cara, la misma cariñosa sonrisa.
James era exactamente de la misma estatura que Harry. Llevaba la misma ropa que cuando murió, con el pelo despeinado y revuelto, y las gafas un poco ladeadas, como las del señor Weasley.
Sirius parecía alto y guapo, y muchísimo más joven de lo que Harry le habíaa visto en su vida. Caminaba a zancadas con estilo, las manos en los bolsillos y una amplia sonrisa en su cara.
Lupin también tenía un aspecto más joven y mucho menos desharrapado, y su pelo estaba más espeso y oscuro. Parecía feliz de haber regresado a ese lugar tan familiar, escenario de tantos vagabundeos adolescentes.
La sonrisa de Lily era la más amplia de todas. Se echó atrás la melena mientras se acercaba a él, y sus ojos verdes, tan parecidos a los de él, exploraron su cara con ansia, como si jamás fuera a ser capaz de haberle mirado lo suficiente.
-Has sido tan valiente...
Él no podía hablar. Sus ojos se recrearon en ella, y pensó que le gustaría quedarse allí y mirarla eternamente, y que no querría nada más.
-Ya casi has llegado -dijo James-. Estás muy cerca. Estamos... tan orgullosos de ti.
-¿Duele?
La pregunta infantil había salido de los labios de Harry sin poder evitarlo.
-¿Morir? Nada en absoluto -dijo Sirius-. Es más rápido y más fácil que quedarse dormido.
-Y él querrá que sea rápido. Quiere que esto acabe ya -dijo Lupin.
-No quería que murieras -dijo Harry. Estas palabras le salieron sin querer-. Ni ninguno de vosotros. Lo siento... -se dirigió especialmente a Lupin, suplicándole- ...justo después de nacer tu hijo... Remus, lo siento...
-Yo también lo siento -dijo Lupin-. Siento no poder conocerle... Pero él sabrá por qué morí y espero que lo entenderá. Intentaba que el mundo fuera uno en el que podría vivir una vida mejor.
Una fría brisa que parecía emanar del corazón del bosque llevó el aire hasta la frente de Harry. Supo que no le dirían que continuara, que tendría que ser su decisión.
-¿Os quedaréis conmigo?
-Hasta el final de todo -dijo James.
-¿No podrán veros? -preguntó Harry.
-Somos parte de ti -dijo Sirius-, invisibles a cualquier otro.
Harry miró a su madre.
-Quédate cerca de mí -dijo suavemente.
Y empezó a moverse. El frío de los dementores no le amedrentó; pasó a través de él junto con sus compañeros, que actuaron como Patronus para él, y juntos marcharon a través de los viejos árboles que crecían apretadamente, sus ramas se enredaban, sus raíces se retorcían y enroscaban bajo sus pies. Harry sujetó fuertemente la Capa a su alrededor mientras avanzaban en la oscuridad, viajando a lo más profundo del bosque, sin saber en realidad dónde estaba exactamente Voldemort, pero seguro de que le encontraría. A su lado, sin hacer apenas un ruido, caminaban James, Sirius, Lupin y Lily, y su presencia le daba coraje, y era lo que le permitía seguir poniendo un pie enfrente del otro.
Notaba su cuerpo y su mente extrañamente desconectados, con las costillas trabajando sin instrucciones conscientes, como si fuera un pasajero y no el conductor del cuerpo que estaba a punto de abandonar. Los muertos que caminaban a su lado a través del bosque eran mucho más reales para él, en ese momento, que los vivos que dejó atrás en el castillo: Ron, Hermione, Ginny y todos los demás eran para él fantasmas, mientras caminaba como atontado hacia el final de su vida, hacia Voldemort...
Un golpe y un susurro: alguna otra criatura viviente se había agitado muy cerca. Harry se detuvo bajo la Capa, atisbando a su alrededor, escuchando, sus padres, Lupin y Sirius se detuvieron también.
-Hay alguien ahí -sonó un áspero susurro muy, muy cerca -. Tiene una Capa de Invisibilidad. ¿No será...?
Dos figuras aparecieron desde detrás de un árbol cercano: sus varitas resplandecieron, y Harry vio a Yaxley y Dolohov escudriñando la oscuridad, directamente hacia el lugar en que estaban Harry, sus padres, Sirius y Lupin. Daba la impresión de que no podían ver nada.
-Seguro que oí algo -dijo Yaxley-. ¿Crees que habrá sido un animal?
-Ese grandullón de Hagrid guardaba un enorme montón de cosas raras en su casa -dijo Dolohov, echando un vistazo sobre su hombro.
Yaxley bajó la mirada hasta su reloj.
-Ya casi es el momento. Se ha cumplido la hora de Potter. Y no viene.
-Será mejor que volvamos -dijo Yaxley-. Nos enteraremos de cuál es ahora el plan.
Dolohov y él se volvieron y se adentraron más en el bosque. Harry les siguió, sabiendo que le guiarían exactamente a donde él quería ir. Miró a un lado y a otro, y su madre le sonrió, y su padre asintió, dándole ánimos.
Habían avanzado durante sólo unos minutos cuando Harry vio luz frente a él, y Yaxley y Dolohov llegaron a un claro, que Harry reconoció como el lugar donde el monstruoso Aragog había vivido en otra época. Aún quedaban restos de su gigantesca red, pero su enjambre de descendientes había sido expulsado de allí por los mortífagos, para que luchara por su causa.
Había un fuego ardiendo en el medio del claro, y su luz parpadeante iluminaba una multitud de mortífagos completamente silenciosos y vigilantes. Algunos de ellos aún llevaban máscara y capucha; otros mostraban sus caras. Dos gigantes estaban sentados alrededor del grupo, arrojando enormes sombras en la escena, de caras crueles y rugosas, como talladas bastamente en roca. Harry vio a Fenrir, merodeando, mordiéndose las largas uñas; el enorme y rubio Rowle estaba tocándose suavemente su labio, que sangraba. Vio a Lucius Malfoy, que parecía derrotado y aterrado, y a Narcissa, cuyos ojos estaban hundidos y llenos de aprensión.
Todos los ojos estaban fijos en Voldemort, que permanecía de pie con su cabeza inclinada, y sus blancas manos dobladas sobre la Varita Más Antigua, frente a él. Podría haber estado rezando, o incluso contando silenciosamente, y a Harry, que aún estaba de pie al borde de la escena, le hizo pensar en un niño que contaba mientras jugaba al escondite. Detrás de su cabeza, aún agitándose en espirales, la gran serpiente Nagini flotaba en su brillante y encantada jaula, como un halo monstruoso.
Cuando Dolohov y Yaxley volvieron a unirse al círculo, Voldemort alzó la vista.
-No hay rastro de él, mi Señor -dijo Dolohov.
La expresión de Voldemort no cambió. Sus rojos ojos parecieron arder a la luz del fuego. Lentamente, movió la Varita Más Antigua entre sus largos dedos.
-Mi Señor...
Era Bellatrix quien había hablado: se sentó más cerca de Voldemort, despeinada, con algo de sangre en su cara pero sin ningún otro signo de haber sufrido daño alguno.
Voldemort levantó su mano para silenciarla, y ella no pronunció ninguna otra palabra, pero mantuvo la vista fija en él con fanática fascinación.
-Creí que vendría -dijo Voldemort con su voz alta y clara, sus ojos ardiendo a la luz de las llamas saltarinas-. Esperaba que viniera.
Nadie habló. Parecían estar tan asustados como Harry, cuyo corazón estaba en ese momento arrojándose contra sus costillas, decidido a escapar del cuerpo que estaba a punto de abandonar. Sus manos sudaban mientras echaba hacia atrás la Capa de Invisibilidad y la ponía bajo su túnica, junto con su varita. No quería ser tentado a luchar.
-Parece ser que estaba... equivocado -dijo Voldemort.
-No lo estabas.
Harry lo dijo tan alto como pudo, con tanta fuerza como pudo reunir. No quería sonar asustado. La Piedra de la Resurrección se escapó de entre sus atontados dedos, y con el rabillo del ojo vio a sus padres, Sirius y Lupin desvanecerse mientras avanzaba hasta la luz del fuego. En ese momento sentía que nadie importaba excepto Voldemort. Se trataba únicamente de ellos dos.
La ilusión se desvaneció tan rápido como había venido. Los gigantes aullaron al mismo tiempo que los mortífagos se pusieron de pie a la vez, y sonaron muchos gritos, jadeos e incluso carcajadas. Voldemort se había quedado helado en su sitio, pero sus ojos rojos habían encontrado a Harry, y le miró fijamente mientras Harry se acercaba a él, con nada excepto el fuego entre ellos.
Entonces una voz gritó:
-¡HARRY! ¡NO!
Se giró: Hagrid estaba amarrado y maniatado, atado a un árbol cercano. Su enorme cuerpo agitó las ramas que había encima de ál, mientras luchaba para liberarse, desesperado.
-¡NO! ¡NO! ¡HARRY! ¿QUÉ ESTÁS...?
-¡CÁLLATE! -gritó Rowle, y con un toque de su varita, silenció a Hagrid.
Bellatrix, que se había alzado de un salto, miraba ansiosamente a Voldemort y a Harry, con respiraciones cada vez más fuertes. Lo único que se movía eran las llamas y la serpiente, que se enroscaba y desenroscaba en la centelleante jaula tras la cabeza de Voldemort.
Harry podía sentir la varita contra su pecho, pero no hizo ningún intento de alcanzarla. Sabía que la serpiente estaba demasiado bien protegida, sabía que si intentaba apuntar a Nagini con la varita cincuenta maldiciones le alcanzarían primero. Así que Voldemort y Harry continuaron mirándose uno al otro, hasta que Voldemort movió ligeramente su cabeza hacia un lado, como considerando al chico que se alzaba frente a él, y una sonrisa singularmente ausente de felicidad curvó su boca sin labios.
-Harry Potter -dijo muy suavemente. Su voz podría haber sido parte del chisporroteante fuego-. El Chico que Vivió.
Ninguno de los mortífagos se movió. Estaban esperando: todo estaba esperando. Hagrid seguía debatiéndose, y Bellatrix estaba jadeando, y Harry pensó, inexplicablemente en Ginny, y su resplandeciente aspecto, y la sensación de sus labios en sus...
Voldemort había alzado su varita. Su cabeza estaba aún inclinada a un lado, como un niño curioso, preguntándose qué sucedería si continuaba. Harry devolvió la mirada a los ojos rojos, y deseó que sucediera de una vez, rápido, mientras aún podía permanecer de pie, antes de que perdiera el control, antes de que le traicionara el miedo...
Vió cómo se movía la boca y un centelleo de luz verde, y todo se desvaneció.

domingo, 9 de septiembre de 2007

Capítulo 33: El cuento del príncipe

Harry permaneció arrodillado junto a Snape, simplemente mirándolo, hasta que de pronto una aguda y fría voz habló tan cerca de ellos que Harry se puso de pie de un salto, sujetando firmemente el frasco entre sus manos y pensando que Voldemort había vuelto a entrar a la habitación.La voz de Voldemort resonó desde las paredes y el piso, y Harry se dio cuenta de que estaba hablando para Hogwarts y todo lo que la rodeaba, que quienes vivían en Hogsmeade y todos aquellos que aún peleaban en el castillo lo escucharían tan claramente como si estuviera parado detrás de ellos, sintiendo su aliento en sus cuellos, como un soplo de muerte.- Han peleado – dijo la voz, fría y aguda – Valientemente. Lord Voldemort sabe valorar el coraje.“Aun así, han sufrido grandes pérdidas. Si continúan resistiéndose a mí, todos ustedes morirán, uno por uno. No quisiera que esto pasara. Cada gota de sangre mágica que se derrama es una pérdida y un desperdicio.“Lord Voldemort es piadoso. Ordeno a mis tropas retirarse inmediatamente.“Tienen una hora. Preparen su muerte con dignidad. Traten a los heridos.“Ahora te hablo a ti, Harry Potter. Has permitido que tus amigos mueran por ti en vez de enfrentarme tú mismo. Esperaré por una hora en el Bosque Prohibido. Si al final de esa hora no has venido a verme, si no te has rendido, entonces la lucha se reiniciará. Pero esta vez yo mismo entraré a la batalla, Harry Potter, y te encontraré, y castigaré a cada hombre, mujer o niño que trate de protegerte. Una hora.Tanto Ron como Hermione sacudieron sus cabezas frenéticamente, mirando a Harry:- No lo escuches – dijo Ron.- Todo estará bien – recalcó Hermione, con firmeza – Sólo... sólo volvamos al castillo, si ha ido al bosque necesitamos otro plan…La chica miró el cuerpo de Snape, y luego se apresuró en ir hacia la entrada del túnel. Ron fue detrás de ella. Harry recogió la capa de invisibilidad, y luego miró a Snape. No sabía que sentir, excepto una fuerte impresión por como Snape había sido asesinado, y la razón por la que eso había pasado.Se juntaron en su regreso por el túnel, sin que ninguno de los tres hablara, y Harry se preguntó si Ron y Hermione aún podían escuchar a Voldemort resonando en sus cabezas, como a él le ocurría.“Has permitido que tus amigos mueran por ti en vez de enfrentarme tú mismo. Esperaré por una hora en el Bosque Prohibido… Una hora…”Pequeños paquetes parecían estar esparcidos en el frente del castillo. Faltaba una hora más o menos para el amanecer, y aún así todo estaba en completa oscuridad. Los tres se apresuraron a ir hacia los escalones de piedra. Un perro solitario, del tamaño de un bote pequeño, yacía frente a ellos. No había ninguna otra señal de Grawp o de su atacante. (No distingo casi nada de lo que dice en este párrafo…)El castillo estaba inusualmente silencioso. No había destellos luminosos, ni explosiones, gritos o exclamaciones. Las gárgolas del desierto hall de entrada estaban salpicadas de sangre. Aún había esmeraldas esparcidas por el suelo, junto con trozos de mármol y madera astillada. Parte de las barandillas había sido destrozada.- ¿Dónde estarán todos? – susurró Hermione.Ron iba primero en su camino hacia el Gran Comedor. Harry se detuvo en el umbral.Las mesas de las Casas ya no estaban, y la habitación estaba repleta. Los sobrevivientes se mantenían abrazados en grupos. Los heridos estaban siendo tratados por Madam Pomfrey y algunos ayudantes en una plataforma. Firenze se encontraba entre los heridos, emanaba sangre de su costado, y se sacudía desde donde estaba tendido, incapaz de ponerse de pie.Los muertos se encontraban en una fila en el medio del salón. Harry no podía ver el cuerpo de Fred, ya que su familia lo rodeaba. George estaba arrodillado junto a su cabeza, la señora Weasley; tendida sobre el pecho de Fred, temblando incontrolablemente. El señor Weasley le acariciaba el cabello, mientras las lágrimas caían de sus ojos.Sin decirle nada a Harry, Ron y Hermione se alejaron. Harry vio a Hermione aproximarse a Ginny, cuya cara estaba hinchada y turbada, y abrazarla. Ron se acercó a Bill, Fleur y Percy, quien puso un brazo alrededor de los hombros de Ron. Mientras Ginny y Hermione se aproximaban más al resto de la familia, Harry observó los cuerpos tendidos junto a Fred. Remus y Tonks, pálidos, quietos y con una mirada de paz, parecían dormir bajo el negro cielo encantado.El Gran Comedor parecía alejarse volando, hacerse más pequeño, encogerse, mientras Harry se alejaba rápidamente del umbral. No podía respirar. No podía soportar mirar los otros cadáveres para ver quienes más habían muerto por él. No podía soportar el estar con los Weasleys, no podía mirarlos a los ojos sabiendo que de haberse rendido de inmediato, Fred nunca hubiese muerto.Dio media vuelta y corrió hacia la escalera de mármol. Lupin, Tonks… Anhelaba no sentir… deseaba poder arrancarse el corazón, el estómago, todo lo que gritaba dentro de él.El castillo estaba completamente vacío, incluso los fantasmas parecían haberse unido a la masa de luto en el Gran Comedor. Harry corrió sin detenerse, aferrando el frasco de cristal que contenía los últimos pensamientos de Snape, y sin aminorar el paso hasta que llegó a la gárgola de piedra que cuidaba la oficina del director.- ¿Contraseña?- ¡Dumbledore! - gritó Harry sin pensarlo, pues era a él a quien quería ver, y para su sorpresa, la gárgola se hizo a un lado, abriéndole el paso a la escalera de espiral a sus espaldas.Pero cuando Harry irrumpió en la oficina circular la encontró cambiada. Los portarretratos que colgaban de las paredes estaban vacíos. Ni un solo director o directora permanecía allí para verlo, todos, según parecía, se habían ido, tal vez porque en las pinturas alrededor del castillo podían ver más claramente lo que estaba pasando.Harry miró desesperanzado al marco vacío de Dumbledore, que colgada directamente detrás de la silla del director, y luego le dio la espalda. El Pensadero de piedra se encontraba en la misma cabina de siempre. Harry lo cargó hasta el escritorio e introdujo los recuerdos de Snape en la gran vasija con las marcas de runas en el borde. Escapar a la cabeza de alguien más sería un gran alivio… nada podía ser peor que sus propios pensamientos, aunque hubiese pertenecido a Snape. Los recuerdos se arremolinaron, plateados y extraños, y sin dudarlo, con un sentimiento de imprudente abandono, aún sabiendo que esto aumentaría su pesar, Harry se zambulló.Sintió la luz del sol, y sus pies tocaron un suelo cálido. Al enderezarse, pudo ver que estaba en un patio de juegos casi totalmente desierto. Una única y gran chimenea era lo que distinguía en el lejano horizonte. Dos niñas se columpiaban hacia delante y atrás, y un niño delgadísimo las observaba desde detrás de unos arbustos. Su cabello negro era largo, y su ropa era tan desastrosa que parecía a propósito: jeans demasiado cortos, un abrigo lamentable y demasiado largo que podía haber pertenecido a un adulto y una extraña polera que parecía un delantal.Harry se acercó al muchacho. Snape parecía tener unos nueve o diez años, pálido, pequeño y rudo. Había codicia sin disfrazar en su delgado rostro, mientras observaba a la más joven de las dos hermanas columpiarse más y más alto que su hermana.- ¡Lily, no hagas eso! – gritó la mayorPero la chica se había soltado del columpio en el punto más alto de este, y voló por los aires (literalmente, voló) y se lanzó hacia el cielo con una gran carcajada, y en vez de estrellarse contra el asfalto de patio, se elevó como un trapecista por el aire, manteniéndose arriba por demasiado tiempo y aterrizando suavemente.- ¡Mamá te dijo que no lo hicieras!Petunia dejó de columpiarse hundiendo sus sandalias en la tierra, provocando un crujido, y luego se puso de pie, con las manos en la cintura.- ¡Mamá dijo que no tenías permiso para hacerlo, Lily!- Pero estoy bien – dijo Lily, aún riendo – Tuney, mira esto. Mira lo que puedo hacer.Petunia miró alrededor. El patio estaba vacío, a excepción de ellas mismas y, a pesar de que ellas no lo sabían, Snape. Lily recogió una flor que se había caído del arbusto detrás del cual Snape se escondía. Petunia avanzó, evidentemente dividida entre la curiosidad y la desaprobación. Lily esperó a que Petunia estuviese lo suficientemente cerca como para ver bien, y luego abrió la palma de su mano. La flor se sentó ahí, abriendo y cerrando sus pétalos, como si fuera una ostra extraña y bizarra, con muchos labios.- ¡Detenlo! – chilló Petunia.- No te hace daño – replicó Lily, mas cerro su mano y arrojó la flor.- No está bien – dijo Petunia, pero sus ojos habían seguido el vuelo de la flor hacia el suelo, y los mantuvo fijos en ese lugar - ¿Cómo lo haces? – añadió, con una voz que indicaba cuanto quería saber.- Es obvio, ¿no? – Snape ya no podía contenerse, y saltó de detrás de los arbustos. Petunia gritó y retrocedió corriendo hacia los columpios, pero Lily, aunque claramente asustada, permaneció donde estaba. Snape pareció lamentar haber aparecido. Una sobre de rubor se posó en sus pálidas mejillas mientras miraba a Lily.- ¿Qué es obvio? – preguntó Lily.Snape parecía nervioso y exaltado. Mirando a Petunia, que se asomaba por detrás de los columpios, bajó la voz y dijo:- Yo sé lo que eres.- ¿Qué quieres decir?- Eres… eres una bruja – susurró Snape.La niña se mostró ofendida.- ¡Eso no es algo muy agradable para decirle a alguien!Se dio vuelta, con la nariz en el aire, y se alejó hacia su hermana.- ¡No! – dijo Snape. Ahora estaba completamente colorado, y Harry se preguntó porque no que quitaba su ridículamente largo abrigo, a menos que fuera porque no quería mostrar el delantal que traía debajo. Aleteó detrás de las chicas, pareciéndose grotescamente a un murciélago, al igual que su yo mayor.Las hermanas lo examinaron con una mirada desaprobatoria, y se colgaron de las poleas de uno de los columpios, como si ese fuera un lugar seguro.- Lo eres - le dijo Snape a Lily – Eres una bruja, te he estado observando desde hace tiempo. Pero no tiene nada de malo, mi mamá también lo es, y yo soy un mago.La risa de Petunia era como agua fría.- ¡Un mago! – exclamó, recuperando el coraje ahora que ya había superado el susto la aparición repentina - ¡Yo sé quien eres! ¡Eres ese tal Snape! Viven al terminar El Fin del Hilandero, cerca del río – le dijo a Lily, y era evidente por su tono de voz que consideraba la dirección muy poco recomendable - ¿Por qué nos has estado espiando?- ¡No he estado espiando! – dijo Snape, acalorado, incómodo y con el cabello sucio bajo la luz del sol – No te espiaría a ti, de todas formas – añadió con desprecio – eres una muggle.Aunque claramente Petunia no entendía la palabra, intuía lo que era por el tono.- ¡Ven, Lily, nos vamos! – dijo fríamente. Lily obedeció a su hermana de inmediato, mirando a Snape mientras se iba. Él no dejó de mirarlas en su camino hacia el portón de la plaza, y Harry, el único que quedaba para observarlo, pudo reconocer en él una amarga decepción, y comprendió que Snape había estado planeando este momento desde hace mucho, y que había salido completamente mal…La escena se disolvió, y antes de que Harry se diera cuenta, se re-armó a su alrededor. Ahora estaba en un pequeño bosque. Podía ver el agua de un río brillando a través de los troncos. Las sombras que daban los árboles dejaban un claro verde y fresco. Dos niños se encontraban sentados en suelo, cara a cara y con las piernas cruzadas. Snape se había quitado el abrigo, y su delantal parecía menos peculiar a media luz.- … y el Ministerio puede castigarte por hacer magia fuera de la escuela, te envían cartas.- ¡Pero yo sí he hecho magia fuera de la escuela!- Estamos a salvo. Aún no tenemos nuestras varitas. Te dejan en paz cuando eres un niño y no puedes evitarlo. Pero cuando cumples once – y asintió, dándose importancia – y te comienzan a entrenar, debes ser más cuidadoso.Hubo un pequeño silencio. Lily había recogido una ramita caída y la hacía girar en el aire; Harry supo que la niña imaginaba chispas saliendo de ella. Luego dejó caer la ramita y se inclinó hacia el chico.- Es verdad, ¿cierto? ¿No es una broma? Petunia dice que me estás mintiendo. Petunia dice que no existe Hogwarts. Es verdad, ¿cierto?- Es verdad para nosotros – dijo Snape - no para ella. Pero recibiremos la carta, tú y yo.- ¿En serio? – susurró Lily.- Definitivamente – dijo Snape, e incluso con su mal corte de cabello y su extraña ropa, su figura pareció enaltecerse en frente de ella, lleno de confianza en su destino.- ¿Y de verdad me llegará por lechuza? – susurró Lily.- Normalmente – dijo Snape – pero eres hija de muggles, así que alguien de la escuela tendrá que venir a explicarle a tus padres.- ¿Existen diferencias por ser hija de muggles?Snape dudó un instante. Sus ojos negros, impacientes y repentinamente abatidos, recorrieron la pálida cara y el cabello rojo oscuro.- No – dijo – No existe ninguna diferencia.- Que bueno – dijo Lily, relajándose. Era claro que eso la había estado preocupando.- Tienes mucha magia – dijo Snape – pude verlo. Todo el tiempo que te observé…Su voz fue desapareciendo, ella no estaba escuchando, pero se había estirado en el suelo frondoso y miraba hacia las hojas en las copas de los árboles que había sobre ellos. Él la miró con tanta intensidad como la había mirado en el patio de juegos.- ¿Cómo van las cosas en tu casa? – preguntó Lily.Snape frunció un poco el entrecejo.- Bien – dijo.- ¿Ya no pelean?-Oh, sí. Sí pelean – dijo Snape, recogiendo un montón de hojas y rompiéndolas, aparentemente sin darse cuenta de lo que estaba haciendo - Pero no falta mucho para que me vaya.- ¿A tu papá no le gusta la magia?- Creo que no hay nada que le guste mucho – dijo Snape.- ¿Severus?Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de Snape cuando ella mencionó su nombre.- ¿Si?- Cuéntame sobre los dementores otra vez.- ¿Qué quieres saber de ellos?- Si yo uso magia fuera de la escuela…- ¡No te enviarán con los dementores por eso! Los dementores son para gente que ha hecho cosas realmente malas. Son los guardianes de la prisión mágica, Azkaban. Pero tú no irás a Azkaban, eres demasiado…Snape se sonrojó nuevamente y destrozó más hojas. Luego, un ligero crujido detrás de Harry hizo que se diera vuelta: Petunia, escondida detrás de un árbol, había perdido el equilibrio.- ¡Tuney! – exclamó Lily, con una voz llena de sorpresa y bienvenida, pero Snape se había puesto de pie de un salto.- ¿Quién espía a quién ahora? – gritó – ¿Qué es lo que quieres?Petunia había perdido el aliento, alarmada por haber sido atrapada. Harry podía ver como luchaba por encontrar algo hiriente que decir.- ¿Y tú, qué traes puesto? – dijo, señalando al pecho de Snape - ¿Una blusa de tu mami?Escucharon un “CRACK”: una rama sobre la cabeza de Petunia se había caído. Lily gritó, la rama golpeó a Petunia en el hombro, quien retrocedió y se echó a llorar.- ¡Tuney!Pero Petunia había salido corriendo. Lily se volteó hacia Snape.- ¿Tú hiciste que pasara eso?- No – el chico parecía desafiante y asustado.- ¡Fuiste tú! – la niña se alejaba, sin darle la espalda - ¡Fuiste tú! ¡La lastimaste!- No… ¡no lo hice!Pero la mentira no convenció a Lily: después de una última mirada fulminante, se fue corriendo del bosquecillo, detrás de su hermana, y Snape se quedó allí, miserable y confundido…Y el escenario se rearmó. Harry miró a su alrededor, se encontraba en la plataforma 9 y ¾, y Snape estaba a su lado, ligeramente encorvado, junto a una mujer delgada, pálida y con una mirada amarga, que le recordaba mucho a él. Snape miraba a una familia de cuatro miembros que se encontraba a una escasa distancia. Las dos niñas estaban un tanto alejadas de sus padres. Lily parecía estar discutiendo con su hermana. Harry se acercó más para escuchar.- ¡…lo siento mucho, Tuney, lo siento! Escucha – tomó la mano de su hermana, y la sostuvo, a pesar de que Petunia trataba de soltarse – Tal vez cuando llegue (¡Escucha, Tuney!) Tal vez cuando llegue, podré ir a hablar con el profesor Dumbledore y convencerlo para que cambie de opinión.- ¡Yo – no – quiero – ir! – dijo Petunia, forcejeando por quitar su mano de entre las de su hermana - ¿Crees que quiero ir a un estúpido castillo a aprender a ser una… una…?Sus ojos claros recorrieron la plataforma, por sobre los gatos maullando en los brazos de sus dueños, por sobre las lechuzas ululando y aleteándose unas a otras en sus jaulas, por sobre los estudiantes, algunos ya vestidos con sus largas túnicas negras, cargando sus baúles al interior del tren escarlata o saludándose felices unos a otros después de un verano sin verse.- ¿…crees que quiero ser un… un… fenómeno?Los ojos de Lily se llenaron de lágrimas mientras Petunia conseguía recuperar su mano.- No soy un fenómeno – dijo Lily – Es horrible que digas eso.- Ahí es a donde vas – dijo Petunia, ardientemente – A una escuela especial para fenómenos. Tú y ese Snape… raros, eso es lo que ambos son. Es bueno que te separen de la gente normal. Es por nuestra propia seguridad.Lily miró a sus padres, quienes miraban la plataforma con un aire de dicha total, disfrutando la escena. Luego volvió a mirar a su hermana, y su voz se volvió baja y fría.- No pensabas que era una escuela para fenómenos cuando le escribiste al director rogándole que te aceptara.Petunia se puso escarlata- ¿Rogando? ¡Yo no le rogué!- Vi su respuesta. Fue muy amable.- ¡No debiste haberlo leído…! – susurró Petunia – Era algo privado… ¿Cómo pudiste?Lily se delató a sí misma al mirar hacia donde se encontraba Snape. Petunia jadeó.- ¡Ese chico la encontró! ¡Tú y ese niño han estado entrometiéndose en mi habitación!- No… no entrometiéndonos – ahora era Lily quien estaba a la defensiva – ¡Severus vio el sobre, y no podía creer que un mago fuera capaz de contactar a Hogwarts, eso es todo! Él dice que deben haber magos trabajando encubiertos en el servicio postal y que ellos se encargan de…- ¡Aparentemente los magos meten las narices en todas partes! – dijo Petunia, ahora tan pálida como antes sonrojada - ¡Fenómeno! – le espetó a su hermana, encaminándose luego hacia sus padres.La escena se disolvió una vez más. Snape recorría el corredor del Expreso de Hogwarts mientras este atravesaba el país. Ya se había puesto su túnica de le escuela, seguramente había aprovechado la primera oportunidad que había tenido para deshacerse de su extraña ropa muggle. Al fin se detuvo, fuera de un compartimiento en el cual unos chicos muy ruidosos conversaban. Encogida en un asiento de la esquina, junto a la ventana estaba Lily, con su cara apretada contra el cristal de la ventana.Snape abrió la puerta del compartimiento y se sentó frente a Lily. Ella lo miró y luego volvió la vista hacia la ventana. Había estado llorando.- No quiero hablar contigo – dijo con la voz contraída.- ¿Por qué no?- Tuney m-me odia. Por ver la carta que Dumbledore le envió.- ¿Y eso qué?Lily le lanzó una mirada de profundo desprecio.- ¡Que es mi hermana!- Ella es sólo una… - Snape se contuvo rápidamente, pero Lily, demasiado ocupada en secarse las lágrimas sin que nadie se diera cuenta, no lo escuchó.- ¡Pero nosotros vamos! – dijo él, sin poder contener la emoción en su voz - ¡Este es el gran momento! ¡Nos vamos a Hogwarts!Ella asintió, restregándose los ojos, pero muy a su pesar, sonrió ligeramente.- Más te vale estar en Slytherin – dijo Snape, envalentonado por el hecho de que se hubiese alegrado un poco.- ¿Slytherin?Uno de los chicos con los que compartían el vagón, que no había demostrado el menor interés en Lily o Snape hasta ese momento, miró a su alrededor al escuchar esa palabra, y Harry, cuya atención se había concentrado completamente en los dos que estaban junto a la ventana, vio a su padre: delgado, con el cabello negro igual que Snape, pero con ese aire indefinido de haber sido querido, e incluso adorado, y que a Snape tanta falta le hacía.- ¿Quién quiere estar en Slytherin? Creo que mejor me voy, ¿acaso tú no? – preguntó James al chico tendido en los asientos al frente de él, y con un estremecimiento, Harry se dio cuenta de que era Sirius. Sirius no sonreía.- Toda mi familia ha estado en Slytherin – dijo.- Rayos – dijo James – Y a mí que me parecías normal.Sirius sonrió.- Tal vez rompa la tradición. ¿A dónde te irías, si tuvieras que elegir?James levantó una espada invisible.- ¡Gryffindor, donde habitan los valientes de corazón! Igual que mi papá.Snape hizo un ruidito de disgusto. James se giró hacia él- ¿Tienes algún problema con eso?- No – dijo Snape, aunque el desprecio en su voz daba a entender otra cosa – Si prefieres ser un musculoso a un cerebrito...- ¿A dónde esperas ir, viendo que no eres ninguna de las dos cosas? – interrumpió Sirius.James se echó a reír. Lily se puso de pie, un tanto sonrojada, mirando a James y a Sirius con desagrado.- Vamos, Severus, busquemos otro compartimiento.- Oohhhhh…James y Sirius imitaron su voz arrogante. James trató de empujar a Snape mientras pasaba.- ¡Te veo luego, Quejicus! – gritó una voz, mientras la puerta del compartimiento se cerraba de un portazo…Y la escena se disolvió una vez más…Harry estaba parado detrás de Snape, mirando las iluminadas mesas de las Casas, llenas de caras. Luego la profesora McGonagall dijo:- ¡Evans, Lily!Harry vio a su madre avanzar con las piernas temblándole y sentarse en el inestable taburete. La profesora McGonagall puso el Sombrero Seleccionador sobre su cabeza, y apenas un segundo después de que este tocó el cabello rojo oscuro, el sombrero gritó: “¡Gryffindor!”Harry escuchó a Snape soltar un pequeño quejido. Lily se quitó el sombrero, se lo devolvió a la profesora McGonagall, y luego se apresuró en ir a la alegre mesa de los Gryffindors, pero mientras se encaminaba hacia allá miró a Snape con una sonrisa triste en su rostro. Harry vio a Sirius acomodarse en la banca para hacerle espacio. Ella le lanzó una mirada, pareció reconocerlo del tren, cruzó los brazos y firmemente le dio la espalda.El llamado de la lista continuó. Harry vio a Lupin, Pettigrew y a su padre unirse a Lily y Sirius en la mesa de Gryffindor. Cuando faltaban sólo una docena de estudiantes para ser sorteados, la profesora McGonagall llamó a Snape.Harry caminó junto a él hacia el taburete, lo vio ponerse el sombrero.- ¡Slytherin! – gritó el Sombrero Seleccionador.Y Severus Snape caminó para el otro lado del Gran Comedor, lejos de Lily, hacia la mesa de los donde los Slytherin lo animaban, hacia donde Lucius Malfoy, con una placa de prefecto en su pecho, palmeaba a Snape en la espalda, mientras este se sentaba junto a él.Y luego la escena cambió…Lily y Snape caminaban por el patio de la escuela, evidentemente discutiendo. Harry se apresuró en alcanzarlos, para escuchar lo que decían. Mientras los alcanzaba, se dio cuenta de cuanto más altos estaban ahora. Parecía que habían pasado un par de años desde el sorteo.- ¿… a pesar de que se suponía que éramos amigos? – decía Snape - ¿Mejor amigos?- ¡Lo somos, Sev, pero no me gustan algunas de las personas con las que te juntas! Lo siento, pero detesto a Avery y a Mulciber. ¡Mulciber! ¿Qué le ves, Sev? ¡Es aterrador! ¿Sabes lo que trató de hacerle a Mary Macdonald el otro día?Lily había alcanzado un pilar y se apoyaba en él, mirando a la delgada y pálida cara.- No fue nada – dijo Snape – Fue un chiste, eso era todo…- Era magia oscura, y si eso te parece gracioso…- ¿Y qué hay con las cosas que hace Potter con sus amigos? – demandó Snape. El color volvió a su rostro mientras decía esto, incapaz, al parecer, de mantenerse enojado.- ¿Qué tiene que ver Potter con todo esto? – preguntó Lily.- Ellos se escapan de noche. Hay algo raro en ese Lupin. ¿A dónde va todo el tiempo?- Está enfermo – dijo Lily – Dicen que está enfermo…- ¿Cada mes en luna llena? – replicó Snape.- Conozco tu teoría – dijo Lily fríamente – De cualquier forma, ¿Por qué te obsesionas con ellos? ¿Qué te importa lo que hagan de noche?- Sólo trato de demostrarte que no son tan maravillosos como todos creen que son.La intensidad de su mirada la hizo sonrojarse.- Al menos no usan magia oscura – Lily disminuyó su voz – Y estás siendo muy ingrato, oí lo que pasó la otra noche. Fuiste a meterte a ese túnel cerca del Sauce Boxeador, y James Potter te salvó de lo que sea que haya ahí.La cara de Snape se contrajo completamente mientras murmuraba:- ¿Que me salvó? ¿Salvar? ¿Crees que estaba jugando al héroe? ¡Estaba salvando su cuello, y el de sus amigos también! Tú no vas a…no te permitiré…- ¿Permitirme? ¿Permitirme?Lily abrió sus brillantes ojos verdes como platos. Snape se arrepintió de inmediato.- No quise decir… es sólo que no quiero que hagas el… ¡Le gustas, le gustas a James Potter! – las palabras parecían salir de Snape contra su voluntad – Y él no es… lo que todos piensan… un héroe del Quidditch… - la amargura y el desagrado de Snape lo estaban volviendo incoherente, y las cejas de Lily se elevaban más y más en su frente.- Sé que James Potter es un idiota arrogante – dijo, cortando a Snape – No necesito que tú me lo digas. Pero la idea que Mulciber y Avery tienen del humor es simplemente malvada. Malvada. No entiendo como puedes ser amigo de ellos.Harry dudaba mucho de que Snape hubiese siquiera escuchado sus quejas sobre Mulciber y Avery. En cuanto la había oído insultar a James Potter, todo su cuerpo se había relajado, y mientras seguían caminando el paso de Snape se volvió distinto…Y la escena se disolvió…Harry volvió a ver a Snape dejando el Gran Comedor luego de dar su T.I.M.O. de Defensa Contra las Artes Oscuras, vio como se alejaba del castillo y paseaba sin darse cuenta cerca del lugar en donde James, Sirius, Lupin y Pettigrew estaban sentados juntos bajo el haya. Pero Harry se mantuvo distante esta vez, pues sabía lo que había pasado luego de que James levantaba a Snape en el aire y lo ridiculizaba, sabía lo que había sido hecho y dicho, y no quería volver a escucharlo… Vio a Lily unirse al grupo y defender a Snape. A la distancia oyó a Snape gritarle, en su humillación y su furia, las palabras imperdonables: Sangre sucia.La escena cambió…- Lo siento.- No me interesa.- ¡Lo siento!- Guarda tu aliento.Era de noche. Lily, quien vestía una túnica de gala, estaba de pie con los brazos cruzados en frente del portarretrato de la Dama Gorda, a la entrada de la torre de Gryffindor.- Sólo salí porque Mary me dijo que amenazabas con dormir aquí.- Iba a hacerlo. Lo hubiera hecho. Nunca quise llamarte sangre sucia, sólo…- ¡Se te salió! – no había pena en la voz de Lily – Es demasiado tarde, he encontrado excusas para ti todos estos años. Ninguno de mis amigos puede entender porque te hablo. Tú y tus queridos amigos Mortífagos… ¡Ves, ni siquiera lo niegas! ¡Ni siquiera niegas que es lo que todos ustedes aspiran ser! No puedes esperar para unirte a Ya – Sabes – Quien, ¿verdad?Snape abrió la boca, pero la cerró sin hablar.- No puedo seguir pretendiendo. Tú escogiste tu camino, y yo el mío.- No, escucha, no quería…- ¿Llamarme sangre sucia? Pero así es como llamas a todos los de mi clase, Severus. ¿Por qué yo debería recibir un trato especial?Snape luchó consigo mismo, a punto de decir algo, pero con una mirada de desprecio, Lily se dio vuelta y atravesó el agujero del portarretrato.El corredor se disolvió, y la escena se demoró un poco más en rearmarse: Harry sintió que volaba a través de figuras y colores cambiantes hasta que todo a su alrededor se solidificó otra vez y su paró en la cima de una colina, triste y fría en la oscuridad, con el viento soplando a través de las ramas de unos cuantos árboles sin hojas. El Snape adulto estaba sin aliento, girando en su lugar, con la varita firmemente sujeta en su mano, esperando algo o a alguien… Su miedo infectó a Harry también, a pesar de saber que no podía ser dañado, y miró sobre su hombro, preguntándose que sería lo que Snape estaba esperando…Luego un destello de luz blanca cegadora voló a través del aire. Harry pensó en el resplandor, pero Snape había caído de rodillas y su varita había salido disparada de sus manos.- ¡No me mate!- Esa no era mi intención.Cualquier sonido de la Aparición de Dumbledore había sido sofocado por el ruido del viento entre las ramas. Se detuvo junto a Snape con su túnica ondeando a su ardedor, y su cara iluminada por debajo por la luz creada por su varita.- ¿Y bien, Severus? ¿Qué mensaje tiene Lord Voldemort para mí?- Ni… ningún mensaje… ¡Estoy aquí por mi cuenta!Snape secaba sus manos. Parecía un poco loco, con su desordenado pelo negro volando a su alrededor.- Yo…vine con una advertencia… no, una petición… por favor…Dumbledore agitó su varita. A pesar de que las hojas y las ramas aún volaban a través del aire nocturno a su alrededor, se hizo silencio en el lugar donde él y Snape se veían cara a cara.- ¿Qué petición podría hacerme un mortífago?- La… la profecía… la predicción… Trelawney…- Ah, sí – dijo Dumbledore - ¿Cuánto le contaste a Lord Voldemort?- ¡Todo, todo lo que escuché! – respondió Snape – Es por eso que…. es por esa razón que… ¡él cree que se trata de Lily Evans!- La profecía no hacía referencia a una mujer – dijo Dumbledore – Hablaba de un niño nacido a finales de Julio…- ¡Sabes lo quiero decir! El piensa que se trata de su hijo, y la va a cazar… los va a matar a todos…- Si significa tanto para ti – dijo Dumbledore – seguramente Lord Voldemort la dejará ir, ¿no? ¿No podrías pedir piedad por la madre, a cambio del hijo?- Yo… yo ya se lo pedí…- Eres repugnante – dijo Dumbledore, y Harry nunca había oído tanto disgusto en su voz. Snape pareció encogerse un poco – ¿No te preocupa, entonces, que su esposo y su hijo mueran? ¿Ellos pueden morir, siempre y cuando tú obtengas lo que quieres?Snape no dijo nada, simplemente miró a Dumbledore.- Escóndelos a todos, entonces – gruñó – Mantenla… mantenlos a salvo. Por favor.- ¿Y qué me darás a cambio, Severus?- ¿A… a cambio? – Snape miró a Dumbledore, y Harry pensó que se iba a quejar, pero luego de un momento muy largo dijo – Lo que sea.La colina se deshizo, y Harry se encontró de pie en la oficina de Dumbledore. Algo hacía un sonido terrible, como un animal herido. Snape se dejó caer en una silla y Dumbledore, parado sobre él, lucía muy afligido. Luego de un momento, Snape levantó su rostro, y parecía un hombre que hubiese vivido cien años de miserias desde que había dejado la colina salvaje.- Pensé… que iba... a mantenerla… a salvo…- Ella y James depositaron su confianza en la persona equivocada – dijo Dumbledore – Igual que tú, Severus. ¿Acaso no esperabas que Voldemort la dejara ir?Snape respiraba entrecortadamente.- Su hijo sobrevivió – dijo Dumbledore.Con un pequeño movimiento de cabeza, Snape pareció alejar algo desagradable.- Su hijo vive. Tiene sus ojos, sus mismos ojos. ¿Recurdas la forama y el color de los ojos de Lily Evans, me imagino?- ¡No! – aulló Snape – Se ha ido… muerta…- ¿Te remuerde la conciencia, Severus?- Desearía… desearía que yo hubiese muerto…- ¿Y eso de qué serviría? – dijo Dumbledore fríamente – Si amabas a Lily Evans, si realmente la amabas, entonces está claro lo que debes hacer.- ¿Qué… qué quieres decir?- Sabes como y porqué murió. Asegúrate de que no fue en vano. Ayuda a proteger al hijo de Lily.- Él no necesita protección. El Señor Oscuro se ha ido…- El Señor Oscuro regresará, y Harry Potter estará en un peligro terrible cuando lo haga.Hubo una pausa muy larga, y lentamente snape recuperó el control de sí mismo, reguló su respiración. Al fin dijo:- Muy bien. Muy bien. ¡Pero nunca, nunca se lo diga a nadie, Dumbledore! ¡Esto queda entre nosotros! ¡Júrelo! No puedo soportar… especialmente el hijo de Potter… ¡Quiero su palabra!- ¿Mi palabra, Severus, de nunca revelar lo mejor de ti? – suspiró Dumbledore, mirando a la angustiada y feroz cara de Snape – Si insistes…La oficina se disolvió y rearmó instantáneamente. Snape caminaba de un lado a otro en frente de Dumbledore.-…. mediocre, arrogante como su padre, decidido a romper las reglas, fascinado de descubrir que es famoso, busca la atención e impertinente…- Ves lo que quieres ver, Severus – dijo Dumbledore, sin levantar la vista de una copia de Transformación Moderna – Otros profesores me han dicho que el chico es modesto, agradable y razonablemente talentoso. Personalmente, me parece un muchacho encantador.Dumbledore dio vuelta la página, y dijo sin mirar:- Échale un vistazo a Quirrel, ¿quieres?Un espiral de colores, y ahora todo se había oscurecido, y Snape y Dumbledore estaban de pie, un poco alejados en el hall de entrada, mientras los últimos que quedaban del Baile de Navidad pasaban junto a ellos para irse a la cama.- ¿Y bien? – murmuró Dumbledore.- La marca de Karkaroff también se oscurecido. Está aterrado, teme una venganza, usted sabe cuanta ayuda le brindó al Ministerio luego de que el Señor Oscuro cayera – Snape miró de reojo al perfil de nariz ganchuda de Dumbledore – Karkaroff arrancará si la Marca comienza a quemar.- ¿Lo hará? – preguntó Dumbledore suavemente, mientras Fleur Delacour y Roger Davies venían desde el patio, riendo - ¿Y tú, te sientes tentado a irte con él?- No – dijo snape, con sus ojos negros fijos en las cada vez más alejadas siluetas de Fleur y Roger – No soy tan cobarde.- No – acordó Dumbledore – Eres un hombre mucho más valiente que Igor Karkaroff. Sabes, a veces pienso que sorteamos las Casas demasiado pronto…Dumbledore se alejó, dejando a Snape con cara de estar herido.Y ahora Harry estaba una vez más en la oficina del director. Era de noche, y Dumbledore giraba en la silla que parecía un trono detrás del escritorio, aparentemente semiconsciente. Su mano derecha colgaba de un lado, ennegrecida y quemada. Snape murmuraba encantamientos, señalando la muñeca de esa mano con su varita, mientras que su mano izquierda vaciaba un cáliz lleno de una poción dorada en la garganta de Dumbledore. Al cabo de unos momentos, las pestañas del director se sacudieron para abrirse.- ¿Por qué? – dijo Snape, sin preámbulo - ¿Por qué se puso ese anillo? Carga una maldición, seguramente ya lo sabía. ¿Por qué lo tocó?El anillo de Marvolo Gaunt yacía en el escritorio frente a Dumbledore. Estaba roto; la espada de Gryffindor estaba tendida junto a él.Dumbledore frunció el ceño.- Fui… un tonto. Me vi profundamente tentado…- ¿Tentado a que?Dumbledore no respondió.- ¡Es un milagro que haya podido regresar! – Snape sonaba furioso – Ese anillo portaba una maldición de un poder extraordinario, contenerla es lo más que podemos hacer; he atrapado la maldición en su mano, por ahora…Dumbledore levantó su mano, ennegrecida e inútil, y la examinó como si se tratara de una interesante antigüedad.- Has hecho bien, Severus. ¿Cuánto tiempo crees que me queda?El tono de Dumbledore era el de una conversación normal, podría haber estado preguntando por un reporte del clima. Snape dudó un momento, antes de hablar.- No sabría decirlo. Tal vez un año. No hay forma de contrarrestar un hechizo así para siempre. Eventualmente, se esparcirá. Es el tipo de maldición que crece con el tiempo.Dumbledore sonrió. La noticia de que le quedaba menos de un año de vida no parecía importarle mucho.- Soy muy afortunado, extremadamente afortunado de tenerte, Severus.- ¡Si sólo me hubiese llamado un poco antes, hubiese podido hacer algo más, darle algo más de tiempo! – dijo Snape, furioso. Miró el anillo roto, y la espada - ¿Cree que con romper el anillo se romperá la maldición?- Algo así… estaba delirando, sin duda alguna…. – dijo Dumbledore. Con una gran esfuerzo se enderezó en la silla – Bueno, en realidad, eso importará más adelante.Snape se quedó completamente perplejo. Dumbledore sonrió.- Me refiero al plan que Lord Voldemort tiene sobre mí- Su plan para conseguir que el pobre chico Malfoy me asesine.Snape se sentó en la silla que Harry solía ocupar, del otro lado del escritorio de Dumbledore. Harry se dio cuenta de que quería seguir hablando de la mano maldita de Dumbledore, pero que este se rehusaba educadamente a seguir discutiendo el asunto. A regañadientes, Snape dijo:- El Señor Oscuro no cree que Draco lo consiga. Esto es simplemente un castigo por las recientes fallas de Lucius. Una tortura lenta para los padres de Draco, mientras ven como este falla y paga el precio.- En otras palabras, el chico también está condenado por una sentencia de muerte, al igual que yo – dijo Dumbledore – Ahora, creo que saber que el sucesor natural del trabajo, luego de que Draco falle, ¿eres tú?Hubo una pequeña pausa.- Ese, según creo, es el plan del Señor Oscuro.- ¿Lord Voldemort predice que en un momento no muy lejano no necesitará un espía en Hogwarts?- Cree que la escuela pronto estará bajo su control, sí.- Y si realmente cayera bajo su control – dijo Dumbledore, casi, según parecía, al aire - ¿Tengo tu palabra de que harás todo lo esté en tus manos para proteger a los estudiantes de Hogwarts?Snape asintió firmemente.- Bien. Ahora, tu primera prioridad es descubrir que es lo Draco trama. Un adolescente asustado es tan peligroso para el resto como para sí mismo. Ofrécele ayuda y guía, él aceptará, tú le agradas…- … mucho menos desde que su padre perdió la confianza. Draco me culpa, cree que yo tomé el lugar de Lucius.- De todas formas, trata. Me preocupo más por las posibles víctimas de cualquier ataque que se le ocurra al chico que por mí mismo. En último caso, por supuesto, sólo hay una cosa que hacer para salvarlo de la ira de Lord Voldemort.Snape alzó las cejas y su tono de voz era sardónico al preguntar:- ¿Piensas dejar que Voldemort te mate?- Por supuesto que no. Tú debes matarme.Hubo un largo silencio, interrumpido sólo por un extraño ruido de algo rompiéndose. Fawkes, el fénix, masticaba a bit of cuttlebone.- ¿Quiere que lo haga ahora? – preguntó Snape, con la voz cargada de ironía - ¿O le doy algunos minutos para que componga su epitafio?- Oh, no todavía – respondió Dumbledore, sonriendo – Me atrevería a decir que el momento se presentará solo en el transcurso de los acontecimientos. Dado lo que ha ocurrido esta noche – indicó su mano calcinada – podemos estar seguros que pasará durante este año.- Si no le importa morir – dijo Snape con rudeza - ¿Por qué no deja que Draco lo haga?- El alma de ese chico aún no está tan dañada – dijo Dumbledore – no dejaré que se rompa por mi culpa.- ¿Y mi alma, Dumbledore? ¿Y la mía?- Tú eres el único que sabe si tu alma se dañará al ayudar a un viejo a evitar el dolor y la humillación – dijo Dumbledore – Te pido este gran favor a ti, Severus, porque la muerte vendrá por mi con tanta certeza como los Chudley Cannons serán los últimos de la liga este año. Confieso que prefiero una salida rápida y sin dolor a la larga y caótica situación en la que me vería si, por ejemplo, Greyback está involucrado (¿Oí que Voldemort lo reclutó?) o la querida Bellatrix, a quien le gusta gusta jugar con su comida antes de comérsela.Su tono de voz era ligero, pero sus ojos azules atravesaban a Snape al igual que tantas otras veces habían atravesado a Harry, como si pudieran ver el alma sobre la cual estaban discutiendo. Al fin, Snape volvió a asentir con firmeza. Dumbledore pareció satisfecho.- Gracias, Severus…La oficina desapareció, y ahora Snape y Dumbledore caminaba juntos por los vacíos patios de la escuela a media luz.- ¿Qué hace con Potter, todas esas tardes que pasan encerrados juntos? – preguntó Snape abruptamente.Dumbledore parecía cansado.- ¿Por qué? ¿No tratarás de darle más castigos, Severus? El chico pronto pasará más tiempo castigado que afuera.- Está actuando como su padre otra vez…- En apariencia, tal vez, pero su naturaleza es mucho más parecido a la de su madre. Paso mucho tiempo con Harry porque debo discutir algunas cosas con él, como información que debo darle antes de que sea demasiado tarde.- Información – repitió Snape – Confía en él… no confía en mí.- No es un asunto de confianza. Poseo, como ambos sabemos, un tiempo limitado. Es esencial que le de suficiente información como para que haga lo que necesita hacer.- ¿Y por qué no puedo recibir yo la misma información?- Prefiero no poner todos mis secretos en el mismo cesto, especialmente si ese cesto pasa tanto tiempo colgando del brazo de Lord Voldemort.- ¡Lo que hago bajo sus órdenes!- Y lo haces muy bien. No creas que no estimo el constante peligro al que te expones, Severus. Entregarle a Voldemort información que pareced invaluable mientras guardamos lo esencial es un trabajo que no le confiaría a nadie más que a ti.- ¡Y aún así, confías mucho más en un chico que es incapaz de aprender Oclumancia, cuya magia es mediocre, y que tiene una conexión directa con la mente del Señor Oscuro!- Voldemort le teme a esa conexión – dijo Dumbledore – No hace mucho, tuvo una pequeña lección sobre lo que realmente significa para él compartir la mente de Harry. Fue un dolor que nunca antes había experimentado. No volverá a tratar de poseer a Harry, estoy seguro. No de esa forma.- No entiendo.- El alma de Voldemort, tan desfigurada como se encuentra, no puede soportar el contacto con un alma como la de Harry. Es como una navaja de acero congelado, como la carne en llamas…- ¿Almas? ¡Estamos hablando de mentes!- En el caso de Harry y Lord Voldemort, hablar de una cosa es lo mismo que hablar de la otra.Dumbledore miró a su alrededor para asegurarse de que estuvieran solos. Estaban cerca del Bosque Prohibido, pero no había señal alguna de alguien cerca de ellos.- Después de que me hayas matado, Severus…- ¡A pesar de que se rehúsa a contarme todo, espera ese pequeño servicio de mi parte! – gritó Snape, y una furia verdadera apareció en su delgada cara – ¡Toma algo tan importante como si estuviera garantizado, Dumbledore! ¡Tal vez he cambiado de idea!- Me diste tu palabra, Severus. Y ya que hablamos de servicios que me debes, pensé que habías aceptado mantener vigilado a nuestro joven amigo de Slytherin.Snape estaba furioso, desafiante. Dumbledore suspiró.- Ven a mi oficina esta noche, Severus, a las once, y no podrás quejarte de que no confío en ti…De nuevo estaban en la oficina de Dumbledore, las ventanas oscuras y Fawkes sentado en silencio, mientras Snape permanecía rígido y Dumbledore caminaba a su alrededor hablando.- Harry no debe enterarse, no hasta el último momento, no hasta que sea necesario, de otra forma, ¿cómo tendría la fuerza necesaria para hacer lo tiene que hacer?- Pero, ¿qué debe hacer?- Eso el algo entre Harry y yo. Ahora escucha con atención, Severus. Llegará un momento… después de mi muerte… ¡no discutas, no me interrumpas! Llegará un momento en el que Lord Voldemort parecerá temer por la vida de su serpiente.- ¿Nagini? – Snape parecía atónito.- Precisamente. Cuando Lord Voldemort deje de enviar a su serpiente a cumplir sus órdenes, y la mantiene segura junto a él bajo protección mágica, entonces, creo, será seguro decirle a Harry.- ¿Decirle qué?Dumbledore respire profundamente y cerró los ojos.- Decirle que la noche en que Voldemort trató de matarlo, cuando Lily puso su propia vida entre ellos, como un escudo, la Maldición Asesina rebotó en Lord Voldemort, y un fragmento del alma de Voldemort se apartó del resto, y fue a caer en la única alma viviente que quedaba en ese lugar. Parte de Lord Voldemort vive dentro de Harry, y eso es lo que le da el poder de hablar con las serpientes, y la conexión con la mente de Voldemort que nunca ha sido capaz de entender. Y mientras ese fragmento de alma, perdido por Lord Voldemort, permanezca adjunto y protegido por Harry, Lord Voldemort no puede morir.A Harry le pareció que veía a los dos hombres desde el final de un largo túnel, estaban tan lejos de él, con sus voces formando ecos en sus oídos.- ¿Así que el chico… el chico debe morir? – preguntó Snape, con calma.- Y debe hacerlo Voldemort, Severus. Eso es esencial.Otro silencio interminable. Luego Snape dijo:- Pensé… que todos estos años… lo estábamos protegiendo por ella. Por Lily.- Lo hemos protegido porque es esencial enseñarle, educarle, dejarle que pruebe se fuerza – dijo Dumbledore, con los ojos aún cerrados – Mientras tanto, la conexión entre ellos se hace cada vez más fuerte, se desarrolla como un parásito. A veces creo que él mismo lo sospecha. Si lo conozco bien, él ha arreglado todo para que cando salga a enfrentar su muerte, esta realmente significará el fin de Voldemort.Dumbledore abrió los ojos. Snape estaba horrorizado.- ¿Lo has mantenido vivo para que muera en el momento correcto?- No te sorprendas, Severus. ¿Cuántos hombres y mujeres has visto morir?- Últimamente, sólo a aquellos a los que no he podido salvar – dijo Snape, poniéndose de pie – Me has utilizado.- ¿Qué quieres decir?- He espiado y mentido por ti, me he puesto en peligro mortal por ti. Se supone que todo esto era para mantener a salvo al hijo de Lily Potter. Y ahora me dicen que la has estado criando como a un cerdo para el matadero…- Esto es conmovedor, Severus – dijo Dumbledore seriamente - ¿Te has encariñado con el chico, después de todo?- ¿Con él? – gritó Snape – Experto Patronum!De la punta de su varita salió una sombra plateada. Aterrizó en el piso de la oficina, voló a través de ella, y escapó por la ventana. Dumbledore la observó alejarse volando, y mientras su brillo plateado se desvanecía le dio la espalda a Snape, con los ojos llenos de lágrimas.- ¿Después de todo este tiempo?- Siempre – dijo Snape.Y la escena cambió. Ahora, Harry observó a Snape hablándole al portarretrato de Dumbledore detrás del escritorio.- Tendrás que darle a voldemort el día correcto de la salida de Harry de la casa de su tía y tío – dijo Dumbledore – No hacerlo levantaría muchas sospechas, pues Voldemort cree que estás muy bien informado. Sin embargo, debes planear las distracciones; eso, según creo, asegurará la seguridad de Harry. Trata de confundir a Mundungus Fletcher. Y, Severus, si te obligan a formar parte de la persecución, asegúrate de actuar convincentemente… cuento en que mantengas la confianza de Lord Voldemort tanto tiempo como sea posible, o Hogwarts quedará a la merced de los Carrows…Ahora Snape estaba frente a frente con Mundungus en una taberna desconocida. La cara de Mundungus estaba curiosamente pálida, y la de Snape fruncida de concentración.- Sugerirás a la Orden del Fénix – murmuró Snape – utilizar distracciones. La Poción Multijugos. Potters idénticos. Es lo único que podría funcionar. Olvidarás que yo te sugerí esto. Creerá que fue tu idea. ¿Entiendes?- Entiendo – murmuró Mundungus, sus ojos desenfocados…Ahora Harry volaba en una escoba junto a Snape, en una oscura noche despejada. Estaba acompañado por otros Mortífagos encapuchados, y adelante estaban Lupin y un Harry que en realidad era George… un Mortífago que estaba delante de Snape levantó su varita, apuntando directamente a la espalda de Lupin.- Sectumsempra! – gritó Snape.Pero el hechizo, dirigido a la mano del Mortífago que llevaba la varita, en vez de darle a él golpeó a George…Y luego Snape estaba de rodillas en la vieja habitación de Sirius. Las lágrimas caían del final de la ganchuda nariz, mientras leía la vieja carta de Lily. La segunda página contenía sólo unas pocas palabras.pudo haber sido amiga de Gellert Grindelwald. ¡Creo que ha perdido un poco la razón!Con amor,Lily.Snape tomó la página que tenía la firma de Lily, y su amor, y la guardó en su túnica. Luego rompió en dos la fotografía que también sujetaba, y guardó la parte en la que Lily se reía, tirando al suelo el pedazo en el que se veía a James y Harry, debajo de una cajonera…Y ahora Snape estaba nuevamente en la oficina del director, mientras Phineas Nigellus llegaba corriendo a su retrato.- ¡Director! ¡Están acampando en el Bosque de Dean! La sangre sucia…- ¡No uses esa palabra!- ¡… la chica Granger, entonces, mencionó el lugar mientras abría su bolsa y la escuché!- ¡Bien, muy bien! – exclamó el portarretrato de Dumbledore detrás de la silla del director - ¡Ahora, Severus, la espada! ¡No olvides que debe ser tomada bajo circunstancias de necesidad y valor, y que él no debe saber que tú se la diste! Si Voldemort realmente puede leer la mente de Harry y te ve ayudándolo…- Lo sé – dijo Snape, cortante. Se aproximó al portarretrato de Dumbledore y lo hizo a un lado. Se movió hacia el frente, revelando una cavidad escondida al reverso, de la cual sacó la espada de Gryffindor.- ¿Y aún así no me dirá porqué es tan importante darle la espada a Potter? – dijo Snape, mientras echaba una capa de viaje sobre sus hombros.- No, no lo creo – dijo el retrato de Dumbledore – Él sabe que hacer con ella. Y, Severus, sé muy cuidadoso, no serán muy amables con tu llegada después del accidente con George Weasley…Snape se giró hacia la puerta.- No se preocupe, Dumbledore – dijo fríamente – Tengo un plan…Y Snape dejó la habitación. Harry salió del Pensadero, y en unos momentos se encontró en el suelo alfombrado en la misma habitación cuya puerta Snape podría haber cerrado hace sólo unos momentos.

 
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